Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La Santa Sede afronta dos situaciones de gravedad en Bélgica y EEUU

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Benedicto XVI recibió ayer en audiencia a monseñor André-Joseph Leonard, arzobispo de Malinas-Bruselas y presidente de la Conferencia Episcopal Belga, con quien habló sobre los recientes registros en el arzobispado.

Durante la conversación, Leonard, que el pasado 29 de junio recibió el palio como nuevo arzobispo metropolitano de Malinas-Bruselas, trató el tema de los casos de pedofilia en Bélgica y de los registros realizados por la policía y agentes judiciales. Esto ocurrió mientras los obispos celebraban su reunión anual, en la que precisamente iban a tratar, entre otros, el asunto relacionado con el abuso de menores por parte de miembros del clero.

Sorprendido por el modo de proceder de las autoridades belgas en la sede del arzobispado, el cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone, comentó que “estas cosas no pasaban ni siquiera en la Unión Soviética”.

Benedicto XVI envió un mensaje al arzobispo de Malinas-Bruselas y dirigido también al resto de los miembros de la Conferencia Episcopal en el que calificó de “deplorable y sorprendente” la forma en que se efectuaron los registros. También recordó que “estos hechos graves deben ser tratados por el ordenamiento civil y canónico, en el respeto de la recíproca especificidad y autonomía”.

Por otra parte, el abogado de la Santa Sede en Estados Unidos, Jeffrey Lena, aseguró que el Vaticano no tuvo responsabilidad alguna en el traslado de una parroquia a otra de un sacerdote que supuestamente abusó sexualmente de varios menores en Estados Unidos.

Según el abogado del Vaticano, las acusaciones contra altos cargos de la Santa Sede, entre ellos los cardenales Tarcisio Bertone y Angelo Sodano e incluso el mismo Papa Benedicto XVI, se basan “en una teoría jurisdiccional” según la cual, el sacerdote que cometió los abusos era un “empleado” de la Santa Sede, y por lo tanto, ésta sería responsable de sus sucesivos traslados.

Lena negó que esto sea así y aseguró que el tribunal estadounidense “no tiene jurisdicción” para encausarla, ya que el Vaticano no pagaba el sueldo del sacerdote, ni tampoco ejercía un control cotidiano sobre él.

Por Alfonso Bailly-Bailliére