Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La Santa Sede quiere enviar un mensaje claro al Islam

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El diálogo de los católicos con el Islam tiene necesidad de una apertura recíproca, pero también de la libertad religiosa plena para los cristianos en el mundo islámico, incluido el derecho a anunciar el Evangelio.

Lo afirman varios expertos que preparan actualmente el Documento de trabajo del Sínodo de los Obispos para Oriente Medio, que se celebrará en el Vaticano del 10 al 24 de octubre de 2010.

Uno de los temas principales de dicho documento es el del diálogo con el Islam, que además de amistad, requiere mucha claridad. Por este motivo, se hace hincapié en la urgencia de aplicar una verdadera libertad de religión, con el derecho a proclamar el Evangelio en los países de mayoría musulmana, de la misma manera que los seguidores de esta religión tienen derecho a anunciar el Islam.

El documento de trabajo, que es el resultado del primer esbozo sobre el tema sinodal o “Lineamenta” y las respuestas a un cuestionario enviado a los diferentes pastores de la Iglesia y a todos los interesados en el tema sinodal, se publicará con motivo de la visita de Benedicto XVI a Chipre en junio próximo.

Según los expertos, las respuestas han sido numerosas, muchas de ellas proceden de Irak, Egipto y Siria. Son especialmente interesantes las que provienen de Tierra Santa (Israel y Palestina), que conciernen a la relación con el mundo judío. Las iglesias -dicen- son “demasiado árabes”. Algunos destacan el valor del redescubrimiento de las raíces judías de la fe cristiana. También ha llegado una respuesta del mundo judío, pero ninguna del mundo musulmán.

El documento repropone la solicitud del Papa y de la Santa Sede de “dos pueblos, dos Estados, Israel y Palestina, que puedan vivir en paz y seguridad dentro de sus fronteras, eliminando la violencia como forma de resolver los conflictos.

A diferencia de las asambleas generales ordinarias, que suelen durar tres semanas, la de Oriente Medio, al ser de carácter especial y al afectar a una región, será más breve; durará dos semanas.

Por Alfonso Bailly-Bailliére