Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Es San Pablo. Los restos de la tumba romana pertenecen al apóstol

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Benedicto XVI ha desvelado, al clausurar el Año Paulino, que los restos que se conservan en el sarcófago bajo el altar mayor de la basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, pertenecen realmente al Apóstol de los Gentiles.

El domingo por la tarde, víspera de la solemnidad de San Pedro y San Pablo, ante los miles de fieles que participaban en la ceremonia con la que quedaba clausurado el Año Paulino, el Papa informó de que recientemente se había realizado un pequeño agujero en el sarcófago, nunca abierto en 2.000 años, por el que se introdujo una sonda. Al examinarla, se descubrió la existencia en el interior un precioso tejido de lino de color púrpura laminado en oro, y otro de color azul con filamentos de lino, así como granos de incienso rojo y sustancias proteicas y calcáreas.

También se hallaron pequeños fragmentos óseos, que han sido sometidos a la prueba del carbono 14. Aunque siempre se ha pensado que bajo el altar mayor se encontraban los restos de San Pablo, ahora “todo parece confirmar la unánime e incontrastable tradición de que se trata de los restos mortales del apóstol, lo que nos llena de profunda emoción”, dijo el Santo Padre.

Benedicto XVI explicó que los expertos que realizaron la prueba del carbono 14 “desconocían de dónde provenían los fragmentos, y han concluido que pertenecían a una persona que vivió entre los siglos I y II”, lo cual hace indicar que se trata del Apóstol de los Gentiles, de quien este año se ha conmemorado el bimilenario de su nacimiento.

La Basílica de San Pablo Extramuros se construyó sobre la tumba del Apóstol, en la Vía Ostiense, fuera de los muros de la ciudad de Roma. Gracias al estudio arqueológico y a la apertura de un hueco en un muro bajo el altar mayor, los peregrinos pueden ver la gran lápida de mármol que cubre la tumba original del apóstol, decapitado en los años sesenta de nuestra era durante una de las persecuciones de Nerón.

Por otra parte, “L’Osservatore Romano” ha dado noticia de un importante hallazgo, el pasado 19 de junio, durante las labores de restauración en las catacumbas de Santa Tecla en la Via Ostiense. Se trata del icono más antiguo que se conoce del Apóstol Pablo.

Aunque haya terminado el año jubilar en honor de San Pablo, la noticia de la confirmación de sus restos impulsará a muchos peregrinos y turistas a hacer escala en su Basílica, a pesar de encontrarse “extramuros”, fuera de los muros de Roma.

Por Alfonso Bailly-Bailliére