Miércoles 07/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Rowan Williams, el primado anglicano, rechaza la 'Ley de Igualdad' del Gobierno británico

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El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, ha hecho una advertencia al gobierno de Londres para que no restrinja la libertad en relación con la Ley sobre la Igualdad (Equality Bill), que tutela a los homosexuales y frente al suicidio asistido.

Interviniendo en el Sínodo General de los Anglicanos, el Primado de la Comunión Anglicana ha dicho que los planes del gobierno sobre estos dos temas delicados corren el peligro de “superar los límites” y crear un “estado ideológico con graves daños para la libertad en general”.

La Iglesia de Inglaterra siempre se ha mostrado contraria a esta ley y fruto de sus presiones, el gobierno de Inglaterra ha dado marcha atrás en una cláusula. Al dirigirse hace unos días a los obispos de Inglaterra y Gales, Benedicto XVI calificó la norma como una "injusta" aplicación que atenta contra la libertad religiosa en este país europeo. Y es que amparándose en la “no discriminación”, podría haber obligado a los católicos a admitir homosexuales como maestros de sus escuelas, entre otras medidas.

El Papa puso de relieve que Inglaterra es conocida "por su firme compromiso en la igualdad y oportunidad de todos los miembros de la sociedad", sin embargo, "el efecto de alguna de las leyes cuyo fin era alcanzar este objetivo ha sido imponer limitaciones injustas a la libertad de las comunidades religiosas para actuar según sus creencias".

El Partido Laborista, que actualmente está en el poder, decidió no proseguir con la mencionada cláusula y fuentes de la Casa de Gobierno indicaron su disposición a “continuar en cordiales relaciones”. “Nos queda claro que estas partes de la Ley de Igualdad no pueden seguir adelante. La intervención del Papa se ha hecho sentir”.

Hablando del suicidio asistido, el Primado de la Comunión Anglicana afirmó que la Iglesia “argumentará con fuerza” contra el derecho legal a morir, que “no solo es un error moral, sino también un trastorno en el equilibrio de las libertades”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére