Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Roma se prepara para celebrar a sus patronos San Pedro y San Pablo

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En esta última semana de junio se celebra la gran solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, patronos de Roma, en la que tradicionalmente el Papa entrega el palio a varios arzobispos metropolitanos.

El 29 de junio de 2010, serán 38 los arzobispos metropolitanos de todo el mundo que recibirán el palio, entre ellos tres españoles: Juan José Asenjo Pelegrina, Jesús Sanz Montes y Ricardo Blázquez Pérez, arzobispos respectivamente de Sevilla, Oviedo y Valladolid.

El palio es un ornamento de lana blanca con seis cruces negras, que se pone sobre los hombros y tiene dos bandas que caen sobre el pecho y la espalda y lo llevan el Papa y los arzobispos metropolitanos. Es un símbolo de autoridad y manifiesta la estrecha unión con el romano pontífice. También una llamada a los sacerdotes y fieles de las distintas diócesis a consolidar cada vez más una auténtica comunión con sus pastores y entre todos los miembros de la Iglesia.

Se confecciona con la lana de los corderos bendecidos por el Papa en la fiesta de Santa Inés (21 de enero), y desde esa fecha hasta el 29 de junio se guarda en una urna de plata en la capilla de la tumba de San Pedro, en el Vaticano.

Al día siguiente de la imposición de los palios, los nuevos arzobispos suelen celebrar una Eucaristía de acción de gracias y el Papa les suele recibir en audiencia junto con sus familiares y amigos.

En la tarde del lunes 28 de junio, en la Basílica de San Pablo Extramuros, el Papa presidirá las solemnes vísperas de San Pedro y San Pablo. Como todos los años, varios miembros del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, en representación de Su Santidad Bartolomé I, asistirán a la liturgia y al día siguiente a la misa celebrada por el pontífice en la basílica vaticana.

Con motivo de la festividad de San Andrés (30 de noviembre), patrono del patriarcado ecuménico de Constantinopla, una delegación de la Santa Sede, presidida por el presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, viaja todos los años a Estambul para unirse a esta celebración.

Por Alfonso Bailly-Bailliére