Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Personajes famosos en el 'cementerio alemán' del Vaticano

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El Colegio Teutónico, que se encuentra en la Ciudad del Vaticano, cuenta con un nuevo rector: el sacerdote diocesano de Friburgo Hans-Peter Fischer, que sustituye tras más de treinta y cinco años de servicio a monseñor Gatz.

Don Fischer será también rector del Campo Santo Teutónico, situado entre la Basílica de San Pedro y el Aula de las audiencias. El Teutónico es la fundación nacional alemana más antigua en Roma. Está rodeado por un alto muro y por eso no llama la atención al visitante que entra en el Vaticano.

Antiguamente, este espacio estaba ocupado por el circo de Nerón. Desde el siglo VIII se tiene constancia de la existencia de un cementerio en el que se enterraban sobre todo peregrinos de lengua alemana.

En el último cuarto del siglo XV surgió la iglesia actual, según el estilo más difundido entonces en Alemania.

En el año 800 el Papa León IV donó el terreno a Carlomagno con motivo de su coronación como emperador en Roma. Hoy pertenece a la Archicofradía de Santa María en Camposanto de los teutónicos y flamencos, fundada en 1454.

En el siglo XIX se construyó el Colegio alrededor del cementerio, en el que se alojan sacerdotes estudiantes de Arqueología cristiana, de Historia de la Iglesia y otras disciplinas análogas, o que trabajan en la Curia Romana. En 1888 se añadió el Instituto Romano de la Sociedad de Goerres, que posee una biblioteca con unos 35.000 volúmenes.

El acceso a la Iglesia (por el cementerio) fue completamente restaurado en los años 1972-75. Está formado por un pórtico, obra del conocido escultor Elmar Hillebrand, regalo del primer Presidente de la República Federal de Alemania, Theodor Heuss, en 1957.

Según los estatutos, tienen derecho a la sepultura en el Camposanto los miembros de la archicofradía, de muchas casas religiosas de origen alemán y de otros dos colegios alemanes en Roma: el de Santa María del Alma y el Germánico.

Los visitantes alemanes, que son la mayoría, buscan entre las tumbas a muertos famosos del mundo eclesiástico, artístico, político o diplomático.

Por Alfonso Bailly-Bailliére