Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Papa insta a redescubrir las dimensiones de la donación y la gratuidad

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Durante una visita a un albergue de la Cáritas de Roma, en la estación de trenes de Termini, el Papa se encontró con pobres, inmigrantes, médicos y voluntarios que prestan su servicio en aquel lugar.

La visita de ayer por la mañana estuvo cargada de momentos de gran emoción. Inició con el encuentro en el dispensario con los médicos y con los voluntarios que atienden a los más necesitados. En el comedor de Caritas, tras la bendición de la placa conmemorativa del evento, se le entregó al Papa el Crucifijo restaurado de la Iglesia de san Pedro de Onna, el pueblo más afectado por el terremoto en los Abruzos del pasado mes de abril.

La señora que le dio el crucifijo, huésped del albergue, subrayó el significado de este don con las siguientes palabras: “En esta Cruz partida por el terremoto está el dolor de los que habitamos en el albergue, de la gente de los Abruzos, de los pequeños de Haití, el doloroso martirio de los padres y de las madres que en la muerte de sus hijos renuevan cada día el dolor de María. Un dolor inexplicable, desgarrador, pero no desesperado. Por lo tanto, la Cruz que le damos restaurada, no es la imagen del sufrimiento, sino de la esperanza del alba y de la liberación”.

De esperanza habló el Papa en su discurso, al dirigirse a los allí presentes acogidos por el Centro de Caritas: “Sabed que la Iglesia os ama profundamente y no os abandona, porque reconoce en el rostro de cada uno de vosotros, el de Jesús”.

El Pontífice, que visitó el albergue de la Cáritas romana en el marco del "Año europeo de la lucha contra la pobreza y la exclusión social", promovido por la Unión Europea, pidió que se vuelvan a descubrir las dimensiones de la donación y de la gratuidad en un mundo caracterizado por la "lógica del beneficio".

También animó a los católicos y a todos los hombres de buena voluntad, en particular a los que tienen responsabilidades en la administración pública y en las distintas instituciones, “a comprometerse en la construcción de un futuro digno para el hombre".

Por Alfonso Bailly-Bailliére