Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Papa también tiene que ocuparse de su diócesis

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Concluido el Año Sacerdotal y los actos conmemorativos, a los que asistieron unos 15.000 presbíteros de todo el mundo, los compromisos del Papa en esta semana se centran fundamentalmente en el ámbito de su diócesis.

Como en años anteriores, el Papa inaugurará el próximo martes por la tarde, en la basílica de San Juan de Letrán, catedral de Roma, el Congreso eclesial, que se celebrará del 15 al 17 de junio y cuyo tema es: 'La Eucaristía dominical y el testimonio de la caridad'.

Con su intervención en el congreso de 2009, el Papa pidió sobre todo a los movimientos eclesiales que trabajasen en sintonía con su diócesis, con un verdadero sentido de pertenencia eclesial. Asimismo resaltó la necesidad de un redoblado compromiso de los laicos, que están llamados a ser “no solamente colaboradores del clero”, sino a asumir las responsabilidades que les corresponden en la vida de la Iglesia.

El vicario general de la diócesis de Roma, cardenal Agostino Vallini, invita todos los años a participar en el congreso a los párrocos, sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos de las parroquias, asociaciones y movimientos de la diócesis.

El domingo 20 de junio, Benedicto XVI cumplirá con la tradición de ordenar sacerdotes a un grupo de diáconos de la diócesis de Roma. Algunos años la ordenación ha coincidido con el llamado Domingo del Buen Pastor, día en el que la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones.

La solicitud del pontífice por los sacerdotes de su diócesis se manifiesta además con la visita anual al Seminario Romano Mayor por la fiesta de su patrona, la Virgen de la Confianza, que se celebra el sábado antes del inicio de la Cuaresma. El Papa preside habitualmente una liturgia de la Palabra y ofrece unas reflexiones sobre algún aspecto relacionado con la vida del sacerdote.

En otros encuentros con presbíteros, como por ejemplo el que tiene lugar tradicionalmente también al inicio del tiempo cuaresmal, el Santo Padre responde a las preguntas que le planten algunos párrocos romanos, en un ambiente distendido y simpático, de gran confianza.

Por Alfonso Bailly-Bailliére