Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

El Papa pide que se garantice el respeto del uso antiguo del Rito Romano

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

La Santa Sede acaba de publicar una Instrucción para que se garantice la correcta interpretación y la recta aplicación del Motu proprio “Summorum Pontificum” -publicado en julio 2007-, debido a las restricciones en algunas diócesis para la celebración y participación de los fieles en misas con el rito antiguo.

Cuando se aprobó la “Summorum Pontificum”, Benedicto XVI pidió a los obispos que en los siguientes tres años enviaran un informe para conocer cómo se habían aplicado los principios contenidos en el documento y aseguró que si salían a la luz dificultades serias se buscarían soluciones. La Instrucción es el resultado de esos tres años “de rodaje”.

El texto recuerda que el Misal Romano hasta la última edición de Juan XXIII, en 1962, y el nuevo Misal aprobado por Pablo VI en 1970, “son dos formas de la Liturgia Romana, que se definen respectivamente extraordinaria y ordinaria y son dos usos del único Rito romano”.

La Instrucción confiere potestad ordinaria vicaria a la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” para decidir sobre los recursos que se le presenten contra eventuales medidas por parte de obispos o de otros ordinarios, que contrasten con las disposiciones del Motu proprio (dando la posibilidad de apelar ulteriormente contra las decisiones de la misma Comisión ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica).

Además, la Comisión, con la aprobación de la Congregación para el Culto Divino, debe encargarse de la eventual edición de los textos litúrgicos para la forma extraordinaria del Rito romano (Misal de Juan XXIII).

Por otra parte, se reafirma la competencia de los obispos diocesanos para la aplicación del Motu proprio, recordando que, en caso de controversia sobre la celebración en la forma extraordinaria juzgará la Comisión “Ecclesia Dei”.

También se aclara el concepto de “coetus fidelium” (es decir, “grupo de fieles estable”), cuyo deseo de poder asistir a la celebración en la forma extraordinaria debe ser acogido con disponibilidad por parte de los pastores. Aclara que los fieles que piden la celebración en forma extraordinaria no deben sostener o pertenecer “a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la forma ordinaria” y/o a la autoridad del Papa como Pastor Supremo de la Iglesia universal.

Se ofrecen importantes indicaciones sobre el “sacerdote idóneo” en la celebración de la forma extraordinaria, que debe conocer suficientemente bien el latín y el rito que va a celebrar. Por ello, se alienta a los obispos a que ofrezcan en los seminarios una formación adecuada para este fin.

La Instrucción incluye -por lo que respecta a la forma extraordinaria- normas relativas a las reglas litúrgicas y al uso de libros litúrgicos (como el Ritual, el Pontifical, el Ceremonial de los obispos), a la posibilidad de utilizar la lengua vernácula para las lecturas (además de la lengua latina), el Breviario anterior a la reforma litúrgica, y celebrar el Triduo Sacro en Semana Santa para los grupos de fieles que piden el rito antiguo.

En definitiva, se trata de promover -según la intención del Papa- el uso de la liturgia anterior a la reforma por parte de sacerdotes y fieles que sientan este deseo sincero para su bien espiritual, y se hace hincapié en el espíritu de comunión eclesial, que debe estar presente en todos -sacerdotes, obispos y laicos- para que el objetivo de reconciliación no sea obstaculizado.

Alfonso Bailly-Bailliere

“Somos
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·