Viernes 02/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Papa se apoya especialmente en la oración de las religiosas de clausura

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Benedicto XVI agradeció públicamente el pasado domingo a todas las religiosas que se dedican a la oración y a la contemplación en el mundo, aprovechando la fiesta de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María, día en que se celebraba la Jornada Pro orantibus”, en favor de las comunidades religiosas de clausura.

El Papa renovó a todos la invitación a sostenerlas en sus necesidades, y en particular se dirigió a las ocho religiosas -siete españolas y una italiana- de la Orden de la Visitación de Santa María, comúnmente conocidas como "salesas" o "visitandinas", que viven desde hace poco en el monasterio de clausura del Vaticano.

Fundadas por san Francisco de Sales y santa Juana Francisca Fremyot de Chantal, estas monjas contemplativas procedentes de Pueyo, Burgos, Oviedo, Sevilla, Valladolid y Madrid y de San Vito en Tagliamento, en el norte de Italia. Sustituyen a las benedictinas que habían vivido en el monasterio de clausura "Mater Ecclesiae", instituido en mayo de 1994 por iniciativa de Juan Pablo II.

El pontífice polaco quiso crear una comunidad monástica de religiosas contemplativas en los Jardines Vaticanos para que acompañaran con su oración y penitencia el ministerio del Santo Padre y de sus colaboradores de la Curia Romana.

El pequeño monasterio se construyó junto a los muros, aprovechando una torreta antigua. El edificio era un puesto de guardia incrustado en el muro Vaticano. La luz penetra en la capilla a través de unas grandes vidrieras con los escudos de varias Órdenes monacales: franciscanos, carmelitas, benedictinos, redentoristas.

Cada cinco años hay una rotación y el convento es ocupado por una comunidad religiosa diferente. Antes de las benedictinas estuvieron las carmelitas y precedentemente las clarisas.

Por Alfonso Bailly-Bailliére