Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Papa almorzó con 150 pobres

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Benedicto XVI compartió el almuerzo con 150 pobres en el barrio romano de Trastévere. En su primera salida de casa tras el incidente de la Misa del Gallo, cuando fue empujado y tirado al suelo por una mujer que saltó una valla de la basílica de San Pedro, el Papa se trasladó ayer después del rezo del Angelus al comedor en el que voluntarios de la Comunidad de Sant'Egidio sirven a diario 1.200 comidas, el 75% a extranjeros.

En una atmósfera de gran cordialidad y alegría, el Papa fue acogido con grandes aplausos y respondió sonriendo, saludando e intercambiando algunas palabras con los presentes. Junto al Santo Padre se sentaron en esta ocasión pobres e indigentes de distintas nacionalidades, entre ellos un refugiado afgano de 34 años, musulmán chiíta, y un gitano cristiano ortodoxo con toda su familia.

"He venido para deciros que me siento cercano a vosotros, que os quiero y que la Iglesia lleva en su corazón a los más pobres", afirmó el Pontífice en su saludo.

Benedicto XVI pidió que frente a las dificultades económicas, todos sean “testigos de esperanza, rechazando las tentaciones de un egoísmo que sólo da tristeza y alegrías efímeras y deja los corazones vacíos".

Al terminar la comida el Papa entregó regalos a 31 niños que habían compartido mantel con él. La visita de ayer al popular barrio de Trastévere puso a prueba la seguridad vaticana e italiana, que formaron un discreto pero fuerte cordón alrededor del Papa, aunque a pesar de ello, lo rompió para acercarse a saludar a los presentes, entre ellos muchos niños.

Esto confirma lo que dijo el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, tras el incidente del 24 de diciembre por la noche en San Pedro, que es imposible pretender la seguridad del Pontífice al cien por cien, "si no es creando una muralla de separación entre él y los fieles; algo impensable" conociendo el deseo del Papa de acercarse a las personas.

Por Alfonso Bailly-Bailliére