Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Ante los restos del Padre Pío, Benedicto XVI advierte de los peligros de la secularización y el activismo

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Benedicto XVI estuvo el domingo en el santuario de Santa María de las Gracias, en San Giovanni Rotondo (sur de Italia), el pueblo que acoge los restos de san Padre Pío, el religioso capuchino, conocido como el fraile de los estigmas y venerado por millones de personas en todo el mundo. Y quiso aprovechar para advertir de los riesgos de la secularización y el activismo.

En la misa que ofició delante del santuario, el Papa llamó la atención frente a las consecuencias negativas que provocan la secularización y del activismo, que llevan a sentirse tan absorbidos por las tareas cotidianas que la consecuencia es olvidar lo realmente necesario: escuchar a Cristo para cumplir su voluntad.

Una bonita lección esta del Papa para que nos detengamos a considerar, en este mundo tan agitado, si hacemos lo que debemos en cada instante y si encontramos un sentido pleno, lejos de caer en el activismo y en la autorrealización.

El pontífice resaltó, por supuesto, la figura del santo, cuya misión sintetizó así: Guiar a las almas y aliviar el sufrimiento. Al igual que San Juan María Vianney –nacido pocos años antes del estallido de la Revolución francesa-, padre Pío -que vivió entre 1887 y 1968- tuvo que emplearse a fondo para que los parroquianos redescubrieran el significado y la belleza de la penitencia sacramental.

Consciente de la crisis que atraviesa el sacramento de la Penitencia, el Papa no dudó en pedir a los sacerdotes -que este viven un Año especial dedicado a ellos- que sigan valorándolo y que no se resignen a ver sus confesonarios desiertos, limitándose a constatar el alejamiento de los fieles de esta fuente de paz y de serenidad.

Por Alfonso Bailly-Bailliére (Roma)