Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Largas colas en la Plaza de San Pedro por los severos controles de seguridad

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San Pedro sigue siendo muy visitado. A pesar de la crisis económica, miles de turistas y peregrinos visitan Roma en este período veraniego. Lugares y monumentos tan emblemáticos como la Basílica de San Pedro, los Museos Vaticanos y el Coliseo siguen siendo las metas preferidas de los viajeros venidos desde todos los rincones del planeta.

Llama la atención a los que todavía no gozan -o ni siquiera gozarán- de unos días de vacaciones, el flujo de personas que caminan horas y horas -con una botellita de agua en la mano- a pesar del calor reinante en la Ciudad Eterna, que alcanzará hoy jueves los 36 grados, una temperatura elevada teniendo en cuenta la humedad.

En la Plaza de San Pedro, antesala de la basílica vaticana, se producen grandes aglomeraciones debido a los controles de seguridad, que incluyen detectores de metales por los que deben pasar los visitantes. Algunos días, las colas para acceder a la basílica daban la vuelta a toda la Columnata de Bernini.

Para entrar en la Basílica de San Pedro -que recibe unos ocho millones de visitas al año- es absolutamente necesario vestir apropiadamente. Los hombres no pueden usar pantalones cortos y nadie debe usar prendas que dejen al descubierto sus hombros y/o rodillas. Los turistas que no están al corriente de esta norma pueden comprar una tela para cubrir los hombros en las tiendas cercanas a San Pedro.

A las Grutas Vaticanas (cripta) se accede por el lado derecho de la basílica vaticana. Allí se encuentran el sepulcro de San Pedro y las tumbas de muchos papas, entre ellas la de Juan Pablo II, que es visitada diariamente por unas 22.000 personas. Nada más entrar se escucha por unos altavoces la voz de una persona que invita a guardar silencio, porque el lugar en el que se encuentra el visitante es sagrado.

La cúpula, con sus 42,65 metros de diámetro y una altura hasta la extremidad superior de la cruz de 136,57 metros, es sin duda otra de las metas elegidas por los turistas. A ella también se accede por el lado derecho de la basílica. Sin embargo, dado que la gente se aprieta bastante en la ascensión y a que hay zonas en que se estrecha demasiado el espacio vital, se aconseja a los que padecen claustrofobia que renuncien a este placer.

La basílica vaticana es uno de los templos más visitados del mundo, junto a la Basílica de Guadalupe, en México.