Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Una sospechosa polémica sobre el Instituto para las Obras de Religión tras un exitoso viaje del Papa al Reino Unido

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Hay quien habla de complot, aunque quizá el término no sea el más apropiado para calificar la polémica creada en torno al Instituto para las Obras de Religión (IOR), la mal llamada banca vaticana.

La Secretaría de Estado de la Santa Sede expresó su asombro y perplejidad ante la investigación iniciada por la fiscalía de Roma contra el director del IOR, el economista Ettore Gotti Tedeschi, por la presunta omisión de datos sobre una transferencia bancaria dentro de la Comunidad Europea.

La naturaleza y finalidad de las operaciones que se están investigando son operaciones de tesorería de las que es destinatario el mismo IOR sobre cuentas de pertinencia suya en otros institutos de crédito.

Gotti Tedeschi, a quien Benedicto XVI puso al frente del IOR justo hace un año, confiándole la renovación y saneamiento de las finanzas de la Santa Sede, declaró que el inconveniente se ha producido por un malentendido, que ahora se está estudiando, entre el IOR y el banco que había recibido la orden de transferencia.

En las altas esferas del Vaticano hay quienes piensan que en realidad se está usando un error de procedimiento para atacar al instituto, a su presidente, y al Vaticano en general. Es más, parece como una especie de “respuesta” al “éxito” rotundo del viaje papal al Reino Unido, en el que además de haberse superado todos los posibles escollos, ha habido un cambio de tono generalizado de la prensa inglesa tras este “evento histórico”, como lo ha calificado el mismo pontífice.

Algún medio de comunicación inglés ha pedido incluso disculpas por la imagen tan negativa que había presentado del Papa antes del viaje al Reino Unido, como “el líder tiránico con botas militares de una institución corrupta empeñada en la violación de niños y el exterminio de todo el continente africano. Ahora –escribe la revista satírica Private Eye- aceptamos que es un hombre viejo y dulce, nunca más feliz que cuando besa a los bebés, y que este país tiene mucho que aprender de su humanidad y su preocupación por los más débiles de la sociedad”.

El IOR no es un banco en el sentido común del término. Es un instituto que administra los bienes de las instituciones católicas, cuya finalidad es apostólica y caritativa, a nivel internacional. Está situado en la Ciudad del Vaticano, es decir, fuera de la jurisdicción y vigilancia de los diversos bancos nacionales.

Por Alfonso Bailly-Bailliére