Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:15h

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Crónica de Roma

La Iglesia italiana se vuelca con los afectados por el terremoto

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Los primeros frutos de la reconstrucción en los Abruzos, la región italiana golpeada por el terremoto del pasado 6 de abril, ya han comenzado a florecer. Se trata de escuelas, centros de comunidades y centros para servicios, residencias para ancianos y universitarios.

Estas intervenciones son una clara muestra de la generosidad y la solidaridad concreta de ciudadanos, familias, asociaciones, grupos, parroquia y diócesis, con las personas afectadas por el seísmo, que causó la muerte de 300 hombres, mujeres y niños y produjo devastadores daños materiales.

La movilización de los meses pasados llevó a la Caritas italiana, a partir de la colecta nacional del 19 de abril, lanzada por la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) en todas las Iglesias del país, a recoger más de 25 millones de euros, que se suman a los 5 millones puestos a disposición inicialmente por la CEI

Durante el verano pasado miles de voluntarios de parroquias y asociaciones de toda Italia se empeñaron en la labor de reconstrucción material y moral de los lugares y de las familias que han sufrido los efectos del terremoto.

Entre los meses de abril a junio tuvo lugar la primera fase, encaminada a afrontar la primera emergencia, y este verano se pasó a la segunda, cuyo objetivo es la atención a los más necesitados, que incluye el acompañamiento psicológico por parte de los voluntarios venidos de toda Italia. Solo se podrá volver a la normalidad cuando se active la tercera fase, correspondiente a los proyectos sociales, con el comienzo de nuevas actividades económicas y el relanzamiento del artesanado.

La solidaridad con los afectados por el terremoto tuvo su momento cumbre con la visita de Benedicto XVI el pasado 28 de abril, que aseguró que toda la Iglesia estaba cerca de los sufrimientos, participando en el dolor por la pérdida de familiares y amigos, deseosa de ayudar a reconstruir casas, iglesias, empresas destruidas o gravemente dañadas por el terremoto. Asimismo aseguró que había admirado "la valentía, la dignidad y la fe" con que habían afrontado "esta dura prueba, manifestando gran voluntad para no ceder frente a las adversidades".

La Iglesia siempre ha estado en la vanguardia de las ayudas a las personas más necesitadas, aun a costa de los grandes sacrificios que comporta la recaudación de fondos para un fin como éste, superando en muchas ocasiones las contribuciones de los estados y gobiernos.

Por Alfonso Bailly-Bailliére