Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La Iglesia no actúa para extender su poder

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En su reciente mensaje con motivo del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), que se celebrará el próximo 18 de octubre, Benedicto XVI subraya que la Iglesia no busca el poder, sino que su objetivo es anunciar a Cristo a todas las gentes, aunque esto conlleve el martirio.

Concretamente, el pontífice asegura que "la Iglesia no actúa para extender su poder o afirmar su dominio, sino para llevar a todos a Cristo, salvación del mundo". Por eso hace hincapié en que lo único que interesa a la Iglesia es prestar su ayuda, sobre todo a los que sufren y a los marginados, con el convencimiento de que el esfuerzo por el anuncio del Evangelio es un servicio a toda la humanidad.

El Papa también llama la atención frente al peligro de que los grandes progresos y descubrimientos hagan perder a los hombres y mujeres de nuestro tiempo el sentido de las realidades últimas y de la misma vida.

Así, explica el pontífice, la misión de la Iglesia es "contagiar" de esperanza a todos los pueblos mediante el envío de sus discípulos, hoy obispos, sacerdotes y misioneros. Pero el Santo Padre piensa también en los laicos, que sin ser ni llamarse misioneros, tienen del deber de dar testimonio de su fe con obras, sin miedo al qué dirán, porque cuentan con la gracia y el poder divinos.

La tarea de evangelización de todos los seres humanos, escribe el obispo de Roma, sigue siendo "la misión esencial de la Iglesia", que precisamente con los profundos cambios de la sociedad, es cada vez más urgente.

Y es que, según el Papa, lo que está en juego es algo demasiado importante, algo que -antes o después- nos planteamos en varios momentos de la vida: "el fin y la realización misma de la historia humana y del universo", o dicho de otro modo, encontrar un sentido a lo que sucede a nuestro alrededor, sobre todo cuando arrecian los problemas y dificultades más o menos graves.

En su mensaje, Benedicto XVI pide a los católicos del mundo dos cosas concretas: sostener con su oración a los misioneros y comunidades cristianas comprometidas en primera línea en la evangelización, a veces en ambientes de persecución, y ayudar económicamente a las Iglesias locales para que puedan "iluminar a las gentes con el Evangelio de la caridad".

Por Alfonso Bailly-Bailliére