Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La Iglesia en Vietnam sigue sufriendo ataques a la libertad religiosa y de culto

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La archidiócesis de Hanoi está sufriendo desde hace unas semanas los ataques de las autoridades vietnamitas, creando seria preocupación incluso en los ambientes vaticanos.

Según la agencia de noticias Fides, varios religiosos y fieles de la parroquia de Dong Chiem, en Hanoi, fueron arrestados y golpeados y la parroquia fue rodeada por la policía, impidiendo el ingreso a todo el mundo.

El motivo de esta decisión represiva ha sido la protesta pacífica por la destrucción de una cruz que se había colocado en el monte Tho, en el área de Dong Chiume.

Entre los católicos vietnamitas se había encendido una llama de esperanza tras el encuentro del presidente de la República, Nguyen Minh-Triet, con el Papa, el pasado mes de noviembre. A partir de ese momento se esperaba una mayor comprensión por parte del gobierno frente a los creyentes, que se hubiera traducido entre otras cosas, en evitar reacciones violentas y obstáculos tan absurdos a la libertad de culto y de religión.

Las protestas ante este triste hecho -aparentemente sin importancia- también se han manifestado en el extranjero, donde las comunidades vietnamitas en la diáspora han relanzado y difundido las noticias de las violencias. “Se trata –según Fides- del ataque a un símbolo religioso como el crucifijo: derribarlo tiene un significado que va más allá del simple gesto”. Las autoridades explicaron que el crucifijo se había puesto sin permiso en un terreno estatal y negaron haber usado violencia contra los manifestantes.

La archidiócesis de Hanoi ha difundido un comunicado, en el que además de condenar esta represión inmotivada, ha pedido a todos los fieles que continúen rezando por la Iglesia de Dong Chiem y por las personas que han sido golpeadas y arrestadas, y exige “el respeto fundamental de los derechos humanos para que en el país pueda reinar la paz, la justicia y la democracia”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére