Sábado 10/12/2016. Actualizado 01:15h

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Crónica de Roma

Hugo Chávez casi impide a los obispos venezolanos viajar a Roma

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Los obispos de Venezuela han estado a punto de no poder realizar la visita “ad limina”, el despacho con el Papa previsto cada cinco años, en el que presentan un informe sobre la situación de sus diócesis y al final son recibidos todos juntos en audiencia por el pontífice. Motivo: las pegas que les puso el gobierno del dictador Hugo Chávez.

Pocos días antes de viajar a la Ciudad Eterna se supo que el gobierno de Hugo Chávez había negado la renovación de su pasaporte a doce prelados. En realidad, se les había prohibido renovar el pasaporte diplomático, un documento especial de viaje que facilita sus movimientos en territorio extranjero. Así que tuvieron que tramitar la renovación, pero al ser una práctica muy lenta, corrían el riesgo de no viajar a Roma en las fechas señaladas. Al final, gracias a la colaboración del Ministerio de Exteriores obtuvieron el documento a tiempo.

Venezuela tiene 27 millones de habitantes, de los cuales más del 90 por ciento se profesan católicos. La iglesia en este país cuenta con más de 40 prelados. Uno de sus mayores desafíos, reconoce el cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino, es la familia que, como en otras partes de América Latina y del mundo, es muy débil, está disgregada y sufre los embates del secularismo, del relativismo y del egoísmo del mundo moderno.

Además, Venezuela vive una situación crítica, con fuertes tensiones sociales y políticas. Según el cardenal primado, existe un proceso de revolución sociopolítica y económica impulsado por el gobierno que los prelados denunciaron con una importante carta pastoral el pasado mes de abril.

Durante el encuentro con el Santo Padre, el presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Santana, explicó a Benedicto XVI que el gobierno de Chávez, sin tener en cuenta la Constitución, ni la opinión de amplios sectores del país, se ha propuesto implantar un proyecto político excluyente denominado “Socialismo del siglo XXI”, de clara inspiración marxista. Su progresiva y evolvente aplicación ha contribuido a fracturar la población, propiciando un clima creciente de odio y de violencia.

Según el Informe 2009 de la Comisión sobre Libertad Religiosa Internacional, Venezuela se encuentra, por primera vez, entre los países vigilados por violaciones a la libertad religiosa. Aunque la situación no es tan preocupante como en Birmania, China, Eritrea, Irán, Irak, Nigeria, Corea del Norte, Pakistán, Arabia Saudita, Sudán, Turkmenistán, Uzbekistán y Vietnam, los últimos acontecimientos –agresiones al episcopado, ataques a la nunciatura, etc- suponen una amenaza a la vida democrática y a la paz social. Cuando un gobierno es hostil, afirmó el cardenal Urosa, se crean movimientos de personas que turban la vida de la Iglesia y la libertad religiosa. Y toda forma de disidencia, de manifestación popular no controlada por las autoridades es incómoda, y por tanto, se responde con las agresiones y amenazas.

El presidente de los obispos venezolanos quiso sin embargo asegurar al Papa que los prelados están unidos y, que a pesar de las incomprensiones y ataques por parte de algunos sectores de la sociedad y del gobierno, cuentan con la luz y la fortaleza del Espíritu Santo para seguir dando testimonio del evangelio de la justicia y de la paz con fidelidad y alegría.

Una buena lección para afrontar con garbo tiempos difíciles y borrascosos. Aunque haya problemas con el pasaporte.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére (Roma)