Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Georg Gänswein, secretario personal de Benedicto XVI, regresó a su pueblo para dar sepultura a su madre

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El pasado 20 de octubre fallecía Gertrud, la madre de don Georg Gänswein, el secretario personal de Benedicto XVI. Tenía 78 años y deja cinco hijos.

El funeral se celebró el viernes en la misma Iglesia en la que se habían reunido en agosto la familia y los amigos más íntimos para conmemorar los 25 años de sacerdocio de don Georg. Esta vez se encontraba todo el pueblo y había muchos sacerdotes, relata la vaticanista Angela Ambrogetti en su blog.

Cuentan las personas que le conocían bien que Gertrud era muy activa en la parroquia de San Leodegar y su fallecimiento repentino ha conmovido a la pequeña comunidad y sobre todo a su familia.

En la homilía del funeral, el secretario personal del Papa habló en nombre de sus cuatro hermanos. El dolor por haber perdido a su madre se entremezcló con los recuerdos de su vida, durante la cual trató de transmitir a sus hijos la fe, donde halló la fuerza, entre otras cosas, para afrontar la grave enfermedad del marido.

“Su vida y actividad religiosa -dijo Gänswein de su madre- eran la forma exterior de aquella vida interior. Sobre todo amaba las fiestas familiares”.

El periódico regional Sudkurier publicó la crónica de una jornada de luto en la que participó no solo la comunidad de Riedern am Wald, sino también algunos prelados del Vaticano amigos de don Georg, entre ellos monseñor Ettore Balestrero, subsecretario para las relaciones con los Estados de la Santa Sede y el arzobispo Mauro Piacenza, secretario de la Congregación para el Clero.

Durante la lectura del telegrama de pésame de Benedicto XVI se hizo un gran silencio en la Iglesia parroquial. El Papa recordaba bien a Gertrud Gänswein, la madre abierta y cordial de su secretario, que había viajado a Roma pocos meses antes para las bodas de plata de sacerdocio de su hijo.

Gertrud Gänswein fue miembro activo de la asociación católica femenina de Riedern-Hürrlingen desde su fundación en 1980. Cantaba desde hace 63 años en el coro de la iglesia, cuyos miembros la recordaron con su canto durante la misa de exequias. Don Georg ha recordado con frecuencia y recordará siempre que la decisión de ser sacerdote la debe sobre todo a la fe sencilla y fuerte de su madre.

Por Alfonso Bailly-Bailliére