Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Cuenta atrás para la respuesta de los lefebvrianos

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Los tradicionalistas deberán responder definitivamente si aceptan la generosa propuesta del Vaticano para entrar en plena comunión con la Iglesia católica

Tras más de siete años de trabajo, el pasado mes de marzo el Vaticano consideró finalmente insuficiente la disposición de los lefebvrianos para regresar a la Iglesia católica. Se les había propuesto una solución llamada 'Preámbulo Doctrinal' que incluye varios principios y criterios que los seguidores de Lefebvre ponen en duda, pero que son más que generosos por parte del Vaticano. Esta asociación tradicionalista de sacerdotes pone en duda que sea obligatorio aceptar algunos puntos del Concilio Vaticano II, especialmente los relacionados con la reforma litúrgica y el ecumenismo.

Ante esta respuesta negativa de los lefebvrianos, el cardenal William Levada, actual presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, les dio un mes más para que expresaran su respuesta definitiva. Para que reflexionaran si verdaderamente quieren seguir separados de la Iglesia que posee el Magisterio que ellos aseguran proteger.

Este plazo extra se cumple ahora y según parece Bernard Fellay, actual líder de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, no tiene nada decidido todavía y en otras ocasiones se ha mostrado "decidido a seguir fiel a las enseñanzas de Lefebvre".

Este afán de diálogo y de unión, este esfuerzo por dar tantas oportunidades a estos 600 sacerdotes un interés personal de Benedicto XVI. Desde que era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe comenzó a dialogar con ellos para evitar que desvirtúen el Magisterio de la Iglesia, o lo que es peor, puedan llegar a provocar un cisma.

Quiere hacerles entrar en razón, pero los seguidores de Lefebvre siempre han mirado con frialdad las ofertas del Vaticano. Su postura ante el 'Preámbulo Doctrinal' y hacia Roma ha sido hostil y más que tradicionalista, podría decirse que es extremista. Como las declaraciones de uno de sus obispos por las que quitaba importancia al Holocausto o como las mil misas que ofrecieron porque no estaban de acuerdo con el encuentro ecuménico que el Papa tuvo en Asís el pasado mes de octubre.

Ahora, su plazo límite está llegando a su fin y sin duda ésta respuesta será la definitiva para volver a Roma o para alejarse para siempre de ella.

“Somos
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