Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Contento y satisfecho de su viaje a España

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El Papa regresó contento y satisfecho de su breve viaje a la península ibérica. Aunque las metas hayan sido Santiago de Compostela y Barcelona, Benedicto XVI ha ido a España, se ha dirigido a todos los españoles y a los que viven en el país, pero también al continente europeo.

El Papa ha ido como un peregrino más a ganar el Jubileo Compostelano y ha pedido al Apóstol Santiago que España y Europa desempolven las raíces cristianas y se preocupen también de las necesidades morales, sociales, espirituales y religiosas del ser humano.

Como en los viajes precedentes, el Santo Padre adelantó a los periodistas que le acompañaban en el vuelo las ideas que pensaba transmitir durante los encuentros programados. Por ejemplo, hablando sobre el significado de la peregrinación, destacó la necesidad del hombre de “salir de la vida cotidiana, del utilitarismo, para ponerse verdaderamente en camino hacia la trascendencia y (…) ver a Dios”.

Refiriéndose precisamente a los caminos de Santiago, explicó que “son un elemento en la formación de la unidad espiritual del continente europeo”. De ahí la importancia de peregrinar a este lugar para “volver a encontrar” la identidad común europea.

Preguntado acerca del significado que tiene la consagración de un templo como la Sagrada Familia al comienzo del siglo XXI, Benedicto XVI afirmó que esta catedral es también “un signo para nuestro tiempo”.

Comentando los elementos que percibe en el proyecto de Gaudí, enumeró tres. El primero, “la síntesis entre continuidad y novedad, tradición y creatividad”, es decir, que el artista catalán seguía la tradición, pero añadía una creatividad que renueva la tradición.

En segundo lugar, Gaudí buscaba este trinomio: “libro de la naturaleza, libro de la Escritura, libro de la liturgia”. En este contexto, subrayó que en la liturgia está presente la Escritura que debe ser celebrada, realizada. Y en la Escritura, la creación halla su verdadera respuesta.

Finalmente, destacó un tercer elemento: la catedral nació por una devoción típica del siglo XIX: la Sagrada Familia de Nazaret. “Un tema muy actual, porque el problema de la familia, su renovación como célula fundamental de la sociedad, es el gran tema de hoy, porque de ella depende la edificación de la sociedad”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére