Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Cambia el médico del Papa

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Se llama Patrizio Polisca, tiene 55 años y su especialidad es la cardiología. Estamos hablando del nuevo médico de Benedicto XVI, que releva en el cargo a Renato Buzzonetti, el histórico doctor de Juan Pablo II y después del actual pontífice, quien a sus 85 años abandona la profesión.

Ejercer como médico del pontífice seguramente no es una tarea ambicionada por muchos colegas que abrazan esta profesión, dado el grado de responsabilidad que supone cuidar de la salud de un paciente tan particular. Buzzonetti fue primero médico personal del entonces cardenal Ratzinger. Comenzó su servicio como ayudante del doctor Fontana, el médico de Pablo VI. A los dos meses de ser elegido sucesor de Pedro, Juan Pablo II le eligió como su médico de cabecera.

Durante los veintiséis años de pontificado de Karol Wojtyla, Buzzonetti tuvo que actuar las veces en que hubo que internar al Papa en el famoso hospital “Gemelli” y sobre todo en los últimos años de su vida, cuando la enfermedad le obligó a renunciar a parte de sus actividades y a observar un tratamiento médico más riguroso.

En reconocimiento a la larga carrera desarrollada al servicio de la Santa Sede, durante la que ha “tomado el pulso” a tres papas, Buzzonetti ha sido nombrado por Benedicto XVI arquiatra pontificio emérito, a pesar de que desde hace varios decenios no existe el cargo oficial de médico del Papa, antiguamente llamado “arquiatra pontificio”.

Por su parte, Polisca ha ido acumulando experiencia como médico pontificio, ya que en los últimos años ha seguido a Benedicto XVI como ayudante del mismo Buzzonetti, sobre todo en los viajes apostólicos. Desde ahora es también subdirector de los servicios de sanidad e higiene de la Ciudad del Vaticano, a los que tienen derecho los que trabajan en el Estado más pequeño del mundo.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére (Roma)