Lunes 05/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Buttiglione sobre educación en libertad

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El filósofo y político italiano Rocco Buttiglione escribió recientemente en “L’Osservatore Romano” que la educación de niños y jóvenes exige una serie de restricciones, así como la formación en la libertad para buscar la verdad y una correcta ascesis unida a la experiencia de la autoridad.

En el artículo titulado: “Sin prohibiciones no hay libertad”, el también miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, señala que es necesario arrancar de la mente el prejuicio de que “para educar en la libertad basta con eliminar todo vínculo y abandonar a los jóvenes al simple desarrollo natural de sus pasiones”.

Tras resaltar que la libertad del hombre “no es la libertad del instinto”, Buttiglione asegura que para encontrar la libertad es necesario “subordinar el deseo inmediato al juicio de la razón”, seleccionando entre los muchos deseos los que queremos ”realizar verdaderamente y concentrar en ellos la energía de la vida que se llama trabajo”.

El filósofo italiano considera que hay dos factores fundamentales en el proceso educativo “que hoy son sistemáticamente ignorados”: la ascesis y la experiencia de la autoridad. En cuanto al primero, explica que “es la capacidad de decir que no”, de preguntarse si ese impulso “corresponde a la verdad o al verdadero bien de la persona”. Por lo que respecta a la autoridad, afirma que “es la guía en el camino hacia la experiencia del valor. Sin ascesis y sin autoridad no hay experiencia educativa”.

Buttiglione denuncia que “la sociedad permisiva ofrece al joven muchas modalidades de satisfacción inmediata del propio instinto, pero de este modo hace más difícil la formación de una personalidad libre, capaz de establecer una relación adecuada con la verdad y de hacer tal relación la guía de la propia construcción social. La educación “tradicional” invitaba a luchar por controlar las propias pasiones, a buscar la verdad, a orientar las pasiones según la verdad y hacia la verdad”.

Con la “obediencia” a las propias pasiones, escribe, se impide “que se forme una personalidad responsable y libre, para crear una masa libremente manipulable por parte de quien detenta el poder. Éste es el problema de la educación de nuestro tiempo”.

El pensador italiano concluye haciendo hincapié en que para reconstruir la educación “es necesario volver a comenzar a partir de testimonios autorizados -los padres y educadores deberían ser los primeros en esto- que sean capaces de indicar sin ambigüedad el recorrido de una ascesis que permita ser capaces de la verdad, de avanzar en el camino de su búsqueda”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére