Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Benedicto, hermano, ya eres mexicano

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Los casi cuatro días que el Papa alemán ha pasado en México le han valido para ganarse el corazón de América Latina.

Juan Pablo II visitó cinco veces México. El pueblo mexicano adora, todavía hoy, al Papa polaco, pero aunque esta es la primera visita que Benedicto XVI hace al país, en ella se ha demostrado cómo ha sabido ganarse el cariño de todos los mexicanos.

No sólo por la cantidad de personas que asistieron a cada uno de los actos que el Papa ha realizado en su país, sino por los miles de detalles espontáneos que los ciudadanos de León, Guanajuato y Siloé han tenido con Benedicto XVI. Detalles nada programados sino que vienen de la iniciativa de particulares y que podrían pasar desapercibidos, pero no para el Papa, porque los mexicanos han sabido hacer sentir como en casa a Bendicto XVI.

Desde que Benedicto XVI puso un pie en México la movilización de la población ha sido impresionante y totalmente inesperada. Se sabía que México es un país acogedor, así lo dijo Benedicto XVI en su primer discurso en el aeropuerto de Guanajuato. Pero esta acogida, el calor de sus gentes se hizo visible por la presencia a lo largo de los 34 kilómetros de autopista que unen el aeropuerto de Guanajuato con la ciudad de León. 34 kilómetros con personas que verían sólo un momento el coche del Papa, pero que querían estar ahí para demostrar que México también le quiere. Entre las miles de pancartas que llenaban la plaza de la Paz en Guanajuato antes del encuentro que Benedicto XVI tuvo con los niños del país, podía leerse en una de ellas simplemente 'Marktl am Inn', que es la ciudad natal de Benedicto XVI. Los mexicanos saben llegar al corazón y con esta sencilla pancarta, querían decirle al Papa que Guanajuato, que México es su casa y quieren que se sienta tan cómodo como en su propia Marktl am Inn.

Unos gestos de complicidad que hacen feliz al Papa y que se reflejan en su rostro a pesar de que en pocos días cumplirá 85 años, del cambio de horario, del calor y del cansancio que está soportando durante esta visita. Benedicto XVI les devolvió este gesto cómplice llegando a la Misa del Parque del Bicentenario con un sombrero mexicano. Detalles del pueblo mexicano para el Papa alemán con corazón latinoamericano.

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