Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Benedicto XVI vivió emocionado su reencuentro con la Sábana Santa

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En un silencio irreal, Benedicto XVI rezó de rodillas durante cinco minutos intensos ante el Santo Sudario, que visitó ayer en Turín. En su visita pastoral a esta ciudad, el Papa presidió también una celebración eucarística y se encontró con jóvenes y con enfermos.

El Papa, profundamente emocionado al encontrarse frente a la Sábana Santa, aseguró durante una meditación sobre la Pasión de Cristo, que ese momento “es para mí muy esperado. A diferencia de otra ocasión en la que me hallé ante la Sábana Santa, esta vez vivo esta peregrinación y este momento con especial intensidad”.

“Esto se explica –continuó- porque “el paso los años me hace aún más sensible al mensaje de esta extraordinaria imagen. Y tal vez, diría sobre todo, porque estoy aquí como sucesor de Pedro, y en mi corazón llevo a toda la Iglesia, a toda la humanidad”.

Benedicto XVI reveló que “viendo este objeto sagrado con los ojos de la fe se percibe algo de esa luz. De hecho -añadió- la Sábana Santa ha estado sumergida en una profunda oscuridad, pero al mismo tiempo es luminosa, y pienso que si miles y miles de personas acuden a venerarla, sin contar los que la contemplan mediante las imágenes, es porque no sólo ven en ella la oscuridad, sino también la luz; no tanto la derrota de la vida y del amor, sino sobre todo la victoria, la victoria de la vida sobre la muerte, del amor sobre el odio. Ven la muerte de Jesús, pero vislumbran su resurrección”.

El Pontífice se preguntó cómo “habla” la Sábana Santa, a lo que respondió diciendo: “Habla con la sangre, y la sangre es vida. La Sábana Santa es una imagen escrita con la sangre, sangre de un hombre flagelado, coronado de espinas, crucificado y herido en el costado derecho”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére