Viernes 02/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Arzobispo de Canterbury: Los cristianos no se deben avergonzar del término “conversión”

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El arzobispo Rowan Williams, acusado a menudo de “relativista” e indulgente con el Islam, dio a conocer un texto sobre la misión y la presencia cristiana (en su caso anglicana) en la sociedad contemporánea, que contiene algunos puntos importantes.

Desde hace tiempo, en el contexto cristiano, la palabra “conversión” se ha convertido en un tabú, ya que a menudo se considera fruto de una misión explícita mal entendida, que en muchos países -musulmanes y no sólo: basta pensar en la India hindú- sigue constituyendo un problema.

El primado de la Iglesia anglicana señaló que “la oferta de Dios de la salvación en Cristo no es una elección de consumo entre otras, sino un problema de gran importancia para el sujeto y la identidad humana. Y precisamente a causa de esta profunda seriedad, en una sociedad fragmentada como la nuestra, la conversión se puede percibir con una implicación de traición, o como la extinción de antiguas identidades y lealtades”.

El arzobispo de Canterbury hace una referencia implícita al mundo musulmán, que considera cada conversión como una apostasía, como una traición de la pertenencia religiosa a la umma (comunidad de creyentes del Islam que comprende a todos los que profesan la religión islámica).

Williams -que firma este importante documento junto al arzobispo anglicano de York, John Sentamu- continúa: “La conversión nunca debe convertirse en una palabra de la que se deben avergonzar los cristianos. En Cristo, las antiguas identidades nunca son la última palabra y el bien se ofrece a todo el mundo. Por eso, no debe haber nada de embarazoso o vergonzoso en el compromiso de la Iglesia de llevar a los otros a Cristo”.

El arzobispo de Canterbury observa al final que “si la Buena Nueva de Dios en Cristo es buena para nosotros, ¿cómo podemos abstenernos de recomendarla como buena también a los demás? Claro, reconoce, cuando “la evangelización y la dominación política se entrelazan recíprocamente, siempre hay problemas. Pero el miedo a equivocarse no debe hacernos olvidar el compromiso cristiano por el bien y por hacer que Cristo sea la pieza central de este bien. La demasiada reticencia es una falsedad contra nuestra historia y nuestra vocación, como lo era una cierta insensibilidad cultural en una época pasada”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére