Viernes 02/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Crónica de Roma

Agnósticos y católicos se necesitan mutuamente

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

En la entrevista que el Papa concedió el sábado pasado a los periodistas que le acompañaban en el avión rumbo a Praga, es interesante destacar una parte concerniente al dialogo entre quien cree y quien no cree, o dicho con sus palabras, "el dialogo intelectual entre agnósticos y creyentes".

Benedicto XVI dijo que cada uno tiene necesidad del otro: "El agnóstico no puede estar nunca sin saber si Dios existe o no, y debe buscar la gran verdad de la fe. El católico, por su parte, no puede estar contento por el hecho de tener fe, sino que debe buscar constantemente a Dios en el dialogo con los demás". Un principio válido y aplicable a todos.

El Papa aseguró a bordo del avión que le trasladaba a la República Checa, donde hoy termina su viaje apostólico a esa nación, que la "emergencia educativa" es un problema que afecta a todo Occidente y que la Iglesia católica tiene mucho que ofrecer en el ámbito de la educación.

Ya en la inauguración del Congreso eclesial de la diócesis de Roma en 2007, el Papa, hablando de la educación en la fe, dijo que no era una empresa fácil. En este contexto se refirió al problema que ocupa el centro del debate público en España y en otras naciones europeas, es decir, la dificultad tanto para la escuela como para la familia y los organismos que tengan fines educativos de transmitir a las nuevas generaciones los valores-base de la existencia y de un recto comportamiento.

Hablando de su reciente encíclica, "Caritas in veritate", sobre el desarrollo integral del hombre, el pontífice destacó la necesidad de crear un nuevo modelo económico responsable, tanto a nivel nacional como global, y reafirmó que la ética es primordial en la economía porque no funciona si no se tienen en cuenta los valores humanos de la sociedad. Es más, aseguró que el gran desafío actual es integrar la ética en la economía, como pone de manifiesto en la encíclica.

El Santo Padre dijo que la solidaridad debe prevalecer frente a la lógica del beneficio y que es necesario tender hacia una economía humanizada, porque el centro tiene que ser siempre el hombre.

Preguntado por la segunda parte de su libro "Jesús de Nazaret", cuya redacción tuvo que interrumpir en verano tras la factura de la muñeca, señaló que ahora se encuentra trabajando en la bibliografía y que espera poder acabar la próxima primavera.

Por Alfonso Bailly-Bailliére