Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Católicos

El presidente de la Pontificia Santo Tomás pide “superar el foso entre las humanidades y las ciencias ‘duras’”

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

El presidente de la Academia Pontificia Santo Tomás, Lluís Clavell reivindicó en el Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala la necesidad de que filósofos y teólogos “piensen junto a los científicos” y apostó por “superar el foso entre las humanidades y las ciencias ‘duras’”.

La Universidad necesita recobrar su sentido primigenio de tendencia hacia la unidad del saber. Esta es una de las observaciones en las que más insistió el presidente de la Academia Pontificia de Santo Tomás, Lluís Clavell, en la ponencia ‘Razón y fe en la Universidad: ¿oposición o colaboración?

Durante su intervención en el marco de la Cátedra Santo Tomás de Aquino del Instituto CEU de Humanidades Ángel Ayala, Clavell denunció el excesivo carácter utilitario de los actuales estudios universitario y la pérdida de su tensión hacia la Verdad. En la Universidad “se observa en muchos casos la tendencia a su transformación en valiosas escuelas profesionales”. Asimismo, la primacía de lo empírico ha derivado, según el ponente, en una fragmentación excesiva que deja de lado el objetivo fundacional de la universidad de alcanzar un saber universal.

Así, las universidades devienen en ocasiones en “centros dedicados a investigar en campos especializados e innovativos de aplicación rápida”. En el campo de la medicina, por ejemplo, se preparan “buenos especialistas en técnicas curativas, mientras disminuyen los médicos en el sentido integral del término”, añadió.

Se necesita, pues, reivindicar el trasfondo filosófico que hay detrás de toda disciplina para recomponer una visión global e integradora del saber. Pero no defiende Clavell una subordinación unidireccional de lo empírico a lo metafísico, sino, al contrario, promover el diálogo entre ellas para superar la segmentación existente.

Clavell aseveró que “los presupuestos han de examinarse a partir de los conocimientos científicos en su estado actual”. En esta línea, propuso para filósofos y teólogos el “programa `pensar junto a los científicos’”, lo que, a su juicio, es “una necesidad para el servicio de la tarea universitaria”.

Se trata de apostar por una línea en la que el conocimiento de lo particular se oriente a una comprensión de lo general. “Aristóteles, recordó, empezó por la ciencia natural o física para llegar luego a la filosofía primera, esa línea es también ahora practicable”.

La misma relación de mutuo enriquecimiento defendió para el vínculo entre fe y razón. “La fe y la teología son una fuerza purificadora para la razón misma, que la ayuda a ser más ella misma”. Además, incidió, “aclara un panorama no inaccesible para la razón humana, pero difícil: el que se refiere a las realidades espirituales y personales”.

En consonancia con esta idea, Clavell consideró preciso “facilitar a los científicos que no se cierren a los niveles no empíricos de la realidad”. Y, del mismo modo, estimó oportuno pedir a los filósofos y a los teólogos “la modestia y la apertura para escuchar a los que trabajan esforzadamente en las ciencias particulares”.

La Academia Santo Tomás que dirige el sacerdote español Lluis Claver fue fundada el 15 de octubre de 1879 por León XIII y fue reformada por Juan Pablo II, el 28 de enero de 1999 con la carta apostólica "Inter Munera Academiarum", en aplicación de sus propuestas expuestas en la encíclica "Fides et Ratio", para ser "como un foro central e internacional para estudiar mejor y con más esmero la doctrina de santo Tomás".