Jueves 08/12/2016. Actualizado 16:49h

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Católicos

Los obispos harán pública este viernes una 'Declaración ante la crisis moral y económica' que vive España

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Se espera que el documento aborde cuestiones como la ley del aborto que se tramita en el Congreso, y otras cuestiones como la enseñanza de la religión en los colegios y la asignatura Educación para la Ciudadanía, aparte de reflexionar sobre las causas profundas de la crisis económica actual.

El presidente de la Conferencia Episcopal ya denunció en el discurso de apertura de la última Asamblea Plenaria las leyes que "niegan y suprimen la vida", "los graves problemas que aquejan a nuestro sistema educativo”, "la deficiente regulación jurídica de la enseñanza de la Religión y Moral Católica en España", y se refirió a Educación para la Ciudadanía como una "enseñanza ideológica y adoctrinadora".

Sobre el aborto, el arzobispo de Madrid, dijo que “la apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre”.

Sobre la enseñanza de la Religión afirmó que “no se adecúa a lo previsto en el Acuerdo sobre Educación y Asuntos Culturales entre la Santa Sede y España”;

Y sobre la asignatura “Educación para la Ciudadanía”, adviertió que “por su carácter obligatorio, habría de ser programada como materia de formación estrictamente cívico-jurídica y no –según es ahora el caso- como una materia de formación moral y de visión del hombre, de la vida y del mundo, fórmula típica de una enseñanza ideológica y adoctrinadora”.

En torno a la situación económica, recordó las palabras del Papa en su encíclica 'Caritas in Veritate': “La razón, por sí sola, apuntó, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundamentar la hermandad”. Para que ello sea posible “es necesario elevar la visión hasta una perspectiva trascendente del desarrollo”, porque, “sin la perspectiva de una vida eterna, el progreso humano de este mundo se queda sin aliento”.