Lunes 25/09/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

Mercedes Arzú de Wilson, presidenta de la Organización Mundial de la Familia

"Los métodos anticonceptivos artificiales, la esterilización y el aborto dañan el cuerpo y el alma de las personas"

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El Sínodo extraordinario sobre la familia está a punto de comenzar y en él se abordarán temas que necesitan ser tratados con especial urgencia. Entre ellos nos encontramos con “¿Métodos Naturales o Artificiales?” Mercedes Arzú de Wilson, presidenta de la Organización Mundial de la Familia nos da razones de por qué optar por los primeros. 


Fecundación in vitro Fecundación in vitro

“La familia es la base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida”. Esta frase de Juan Pablo II nos ayuda a recordar el papel que juega la familia en el mundo. Sin embargo, basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que la concepción tradicional de la familia está pasando por un momento de crisis. En el documento preparatorio para el sínodo ordinario de 2015, que versará sobre “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización”, se presentan temas que hasta hace unos años eran inéditos en el ámbito familiar.

Hasta ahora parece que sólo se ha oído hablar de la comunión a los divorciados, pero se abordarán muchos más como: la soledad de la viudez, del celibato no consentido o de la vejez, prueba de esterilidad, el divorcio, el desempleo, la droga o el sufrimiento de los padres o abuelos que intentan transmitir a sus hijos o nietos valores con los que están vinculados.

La Iglesia no es ajena a esta situación y por ello, a parte del sínodo ordinario que tendrá lugar en 2015, el Papa Francisco ha convocado uno extraordinario entre el 5 y el 19 de octubre en los que se abordarán temas que necesitan ser atendidos con especial urgencia.

Uno de los asuntos que más controversia causan también en el ámbito familiar es el uso de los anticonceptivos. ¿Por qué se deben usar los métodos naturales y no los artificiales? ¿Qué tiene que hacer un matrimonio que por su situación económica no puede permitirse tener más hijos?, el simple hecho de calcular los días fértiles de la mujer, ¿no es en el fondo un deseo de no querer concebir y cerrarse a la vida? Ante estas dudas, Religión Confidencial se ha puesto en contacto con Mercedes Arzú de Wilson, presidenta de la Organización Mundial de la familia, miembro de la Academia Pontificia por la Vida y autora del libro “Regulación natural de la natalidad” (Digital Reasons) en el que da respuesta a estas y muchas más preguntas.

La autora del libro afirmaba: “Los métodos naturales no tienen que ver con la religión. El hecho de que la Iglesia Católica no permita el uso de métodos artificiales de control natal, esterilización y aborto es sencillamente porque daña el cuerpo y el alma de la mujer y del hombre y quiere proteger a sus feligreses de los peligros que dichos métodos le causan”.

Si la gente conociese más el Método natural de la Ovulación, la venta de anticonceptivos bajaría enormemente, pues este método natural ofrece según las estadísticas a nivel mundial un 98-99 % de fiabilidad. Mercedes Arzú continuaba diciendo “No existe ningún método que sea 100% efectivo. De todos los métodos de control natal artificial en el mercado, la pastilla es oficialmente 92%. Pero no te cuenta que el 40% lo descontinúa después de usarlo durante doce meses debido a los efectos secundarios”. Ninguna mujer optaría por un método que le va a dañar y que además ofrece unas estadísticas más bajas. Hay por tanto, un gran desconocimiento.

Mercedes Arzú de Wilson afirmaba a Religión Confidencial que el hecho de que un matrimonio decida tener un hijo es según la conciencia y generosidad que Dios pida a cada uno. Este punto lo explica muy bien, como dice la autora, la famosa filósofa y doctora, Alice von Hildebrand: “La grandeza y el misterio de la intimidad conyugal, elevado a sacramento a través del matrimonio revela claramente que existe una colaboración entre Dios y los esposos. Ellos pueden contribuir a la unión del espermatozoide con el óvulo femenino, pero ellos no pueden crear el alma.  La sin igual dignidad del cuerpo humano femenino consiste en el hecho de que Dios crea el alma dentro de su cuerpo, y que, por lo tanto, existe un contacto directo entre El y ella. Cuando los esposos deciden prevenir la concepción en forma artificial, escogen excluir a Dios. Al hacer esto, ellos ya no pueden procrear porque el Creador ha sido expulsado.  La extraordinaria dignidad de la unión con Dios es a propósito eliminada. con la Regulación Natural de la Natalidad, Dios nuestro Señor nunca es excluido: El mismo escoge cerrar la puerta a una nueva vida, ésta es la diferencia”.







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