Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Católicos

El exorcista de la diócesis de Barcelona: “El demonio tiene una fuerza muy grande, pero hay alguien superior: Dios”

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Juan José Gallego es el exorcista oficial de la archidiócesis de Barcelona y prior del convento de los dominicos en dicha ciudad. Nacido en Castrillo de los Polvazares (León) en 1940, ejerce como exorcista desde hace dos años. Ha atendido a más de un centenar de personas. Transcribimos una entrevista publicada en ‘La Vanguardia’.

 

- ¿Por qué aceptó el cargo de exorcista?

- Soy sacerdote dominico y en la tradición dominica está el ayudar a los más necesitados. Este colectivo de personas que piensan que sufren este tipo de enfermedades está un poco desatendido.

- ¿Qué tipo de formación recibe un exorcista?

- La Iglesia no nos pide ninguna formación específica para practicar el exorcismo. De todos modos, soy doctor en Teología, licenciado en Filosofía y Letras por la UB, y he leído mucho sobre psicología.

- ¿Qué criterio sigue para practicar un exorcismo?

- Tiene que existir algún indicio de que puede haber algo.

- ¿Pero cómo puede distinguir un enfermo psíquico de un poseso?

- Noto enseguida cuando alguien padece un trastorno psíquico, porque son personas que suelen decir que los que están mal son los otros y no ellos. Los que vienen aquí lo hacen porque quieren y porque, después de haber recurrido a psiquiatras y curanderos, éste es su último recurso.

- ¿Cómo se practica un exorcismo?

- Primero, pido a Dios que, si hay alguien que le ha inducido al mal, que le perdone; luego, se procede a la aspersión del agua bendita, la renuncia a satanás, la profesión de fe, la lectura del evangelio y una invocación de todos los santos; por último, pronuncio dos oraciones, una para pedirle a Dios que le libere, y otra para ordenar al espíritu maligno que abandone el cuerpo del poseso.

- ¿Cuánto tiempo dura un exorcismo?

- Unos veinte minutos.

- Usted es el único exorcista oficial que existe en Cataluña y uno de los seis que hay en España…

- Muchos sacerdotes piensan que esto es una cosa que ya está pasada de moda. Mi experiencia me dice que no es así. Hay muchísimos casos y cada día más.

- Realmente cuesta de creer…

- Aumentan los casos de gente que se cree posesa, porque cada vez vienen más inmigrantes de países africanos y latinoamericanos, donde existe un mayor arraigo de la religión y la ignorancia. Y es que la religión se puede convertir en una secta.

- ¿El diablo puede hacer daño?

- ¡Claro que puede hacer daño! El catecismo dice que el demonio tiene una fuerza muy grande, pero que hay alguien superior a él. Éste es Dios. Fíjate que la doctrina de la Iglesia Católica dice que satanás es un ángel que se reveló contra Dios; por tanto, es criatura de Dios.

- Teniendo en cuenta que usted es uno de los pocos exorcistas oficiales que existen en España, ¿a quién acude para pedir consejo?

- Creo que los exorcistas que hay en este país tendríamos que estar más unidos. Me ha servido de mucho consultar el libro ‘Habla un exorcista’ (Planeta, 1998), del P. Gabriel Amorth, exorcista oficial del Vaticano. Cuenta casos realmente impresionantes.

- ¿Algunos similares a los que ha tratado usted?

- Tuve un caso muy raro hace un mes. Recibí a una familia compuesta por una señora de unos ochenta años, su hijo y su nuera. Me explicaron que por la noche empezó a arder la cama de la señora mayor.

- ¿Una vela mal apagada, quizá?

- Eso mismo dije yo. Pero se ve que la cama empezó a arder primero por los pies; cuando consiguieron apagar el fuego, continuó por la cabeza. La señora vino con todo el pelo chamuscado. Decidí hacerles un exorcismo a los tres, y la única que respondió al exorcismo fue la nuera, que empezó a removerse y a chillarme "¡Cállate, cura!".

- ¿Estaba posesa?

- No lo sé, pero acabé descubriendo que tenía muchas ganas de irse a Perú, su país de origen, a ver a su familia. Como tenía que cuidar a la señora mayor, no podía irse. A mi parecer, la mujer joven tenía poderes sobre la mayor.

- ¿Qué síntomas presenta una persona influenciada por satanás?

- Cada caso es distinto. En general, son personas que no se acaban de encontrar con ellas mismas, tienen sueños extraños, enfermedades sin ninguna causa física, hay momentos en que entran en trance y pierden el conocimiento delante de símbolos religiosos, blasfeman diciendo que el demonio es el mejor y Dios un mentiroso…

- ¿Cualquier persona es susceptible de ser poseída por el demonio?

- Normalmente es gente que busca respuestas. En este sentido, la ouija está haciendo mucho daño. También hay quien invoca al demonio para pedirle cosas. Satanás concede deseos, pero a la vez pasa factura, y llega un momento en que te sientes atrapado, no tienes paz ni serenidad; hay algo dentro de ti que no te deja ser tú mismo.

- ¿Pero cómo puede estar seguro de que se trata de una posesión demoníaca?

- Tienes que fiarte de lo que te dice la gente, porque tú no lo ves. Pero de lo que estoy seguro es que existen demonios, espíritus del mal que pueden actuar.

- ¿Qué lleva a una persona a invocar al diablo?

- La limitación humana. No aceptamos nuestras limitaciones y acudimos a fuerzas superiores, como Dios o satán, para que nos resuelvan ciertos problemas.

- Y de eso se aprovechan las sectas…

- Las sectas satánicas existen. Muchas de ellas celebran ‘misas negras’ que profanan el Santísimo. No hace mucho que aquí en Barcelona robaron un copón de una iglesia para hacer sacrilegios.

- Precisamente muchos de los que acuden a usted son ex miembros de estas sectas.

- Sí. En general, es gente que ha maldecido a alguien, se ha encomendado al demonio, ha estado en sitios infestados o ha frecuentado una secta satánica.

- Por tanto, ¿existen las sectas satánicas en España?

- ¡Claro que existen, y muchas! En Barcelona incluso hay una asociación de ayuda a personas que han pertenecido a ellas.

- ¿Hay cada día más sectas?

- Hay menos sentido de Dios. Hay gente que cuando pierde la fe, acude a buscar algo más. Las sectas son la religiosidad mal encaminada. ¿Por qué cada día hay más? Porque hay menos religiosidad verdadera.

- ¿Se ha sentido alguna vez identificado con el sacerdote que sale en la película de ‘El Exorcista’?

- Cuando me nombraron exorcista, una mujer de mi pueblo, en León, me dijo: "Ay, padre, me da mucha pena, porque el cura que sale en la película de ‘El Exorcista’ se acaba tirando por la ventana". Yo le respondí: "No se preocupe porque Dios no permitiría una cosa así" (ríe).

- ¿Ha tenido casos similares al de la película?

- Sí, pero no tan exagerados. Incluso he oído hablar lenguas extrañas. Recuerdo un caso de una persona que hablaba un idioma que yo no supe identificar. Intenté grabarlo, pero ese día no habló.

- ¿Nunca ha tenido miedo?

- Tuve mucho miedo al principio. Pero para mí éste es un ministerio sacerdotal más.