Viernes 18/08/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

Los obispos deberían ofrecer cursos permanentes

Los jueces eclesiásticos necesitarán reforzar su formación por la reforma de los procesos de nulidad

La presidenta de los canonistas españoles explica que esta preparación es necesaria, máxime al haberse suprimido la exigencia de la doble sentencia conforme

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Lourdes Ruano Espina, presidenta de la Asociación Española de Canonistas, afirma que la valoración que le merece el motu proprio del Papa Francisco sobre las nulidades matrimoniales (el Mitis Iudex Dominus Iesus) es en general positiva. 

El Papa Francisco con miembros del Tribunal de la Rota, con motivo de la apertura del año judicial. El Papa Francisco con miembros del Tribunal de la Rota, con motivo de la apertura del año judicial.

En declaraciones a Religión Confidencial, Lourdes Ruano explica: “La reforma está orientada a favorecer la celeridad y simplificación de los procedimientos para la declaración de nulidad, garantizando en todo momento la indisolubilidad del matrimonio, que no se discute, y que queda garantizada por la centralidad del obispo diocesano, en comunión con el Papa, y la necesidad de que estas causas sean tratadas por vía judicial y no administrativa”.

La presidenta de la Asociación Española de Canonistas señala asimismo que toda la reforma está apoyada en la eclesiología del Concilio Vaticano II, que destaca la plena potestad  (en este caso judicial) del obispo diocesano en su diócesis, y del obispo Eparquial en las Iglesias Orientales.

Tribunales accesibles a todos

La intención de la iglesia católica en general y del Papa en particular con esta reforma es la preocupación por la salus animarum (la salvación de las almas, que es el fin supremo de las leyes canónicas), “y  toda la reforma tiene en cuenta que la nulidad se solicita por motivos de conciencia, y la caridad y la misericordia exigen que los tribunales eclesiásticos, sean accesibles a todos”, explica Ruano.  

Esta canonista considera sin embargo, que algunas cuestiones presentan ciertas deficiencias técnicas, que tendrán que irse solventando mediante la práctica de los tribunales. “Lo que es indudable es que, al haberse suprimido la exigencia de la doble sentencia conforme, será preciso que los obispos cuiden en sus diócesis de que se garantice la adecuada formación de los jueces eclesiásticos”, afirma.

Explica que el motu proprio del Papa establece expresamente que los obispos deben preocuparse de formar cuanto antes, mediante cursos de formación permanente y continua, personas que puedan prestar su trabajo en el tribunal que ha de constituirse para las causas de nulidad.

Ya no interviene la Conferencia Episcopal

Una de las novedades del motu proprio es que prevé la posibilidad de que dos laicos (hombres o mujeres) integren un tribunal colegial, que será presidido en todo caso por un juez clérigo. Hasta la entrada en vigor de esta norma, el Código de Derecho Canónico contemplaba la posibilidad de que un laico integrara un tribunal colegial, pero era necesaria la aprobación de la Conferencia Episcopal, en casos en que fuera necesario (la CEE no lo aprobó en ningún caso).

La reforma aprobada por el Papa ha suprimido la necesidad de intervención de la Conferencia Episcopal, y además, como digo, permite que integren el tribunal colegial, presidido por un clérigo, dos laicos”, aclara Ruano. Así mismo, en los casos en que no sea posible constituir un tribunal colegial, de tres jueces, en la primera instancia, las causas pueden confiarse a un juez único, que debe ser clérigo, pero que debe contar con la colaboración de dos asesores (que pueden ser laicos), de vida ejemplar y expertos en ciencias jurídicas o humanas, aprobados por el obispo para esta tarea.

Otro aspecto muy relevante de la reforma es la aprobación de un proceso “más breve”, que debe tramitarse ante el obispo diocesano, “siempre que las partes estén de acuerdo y la nulidad del matrimonio esté sostenida por argumentos particularmente evidentes  que no requieran una investigación o instrucción más precisa.

Preparación de los contrayentes  

Respecto a si considera si existe confusión entre los creyentes a la hora de pedir la nulidad matrimonial y cuál es la preparación que se requiere para casarse, afirma: “Creo que en general, hay bastante confusión y muy poca preparación”.

Ruano explica que en “una sociedad secularizada donde prima el bienestar y el relativismo, muchos jóvenes acceden al matrimonio sin tener una auténtica madurez de fe,  incluso sin haber realizado un auténtico discernimiento sobre la trascendencia del mismo. Muchos ni siquiera creen en el sacramento del matrimonio”.

La presidenta de los canonistas españoles añade que “en muchos casos los contrayentes adolecen de esta falta de fe mínima y de la necesaria capacidad para otorgar un consentimiento matrimonial válido. Me parece fundamental que insistamos en la necesaria preparación para el matrimonio. El Papa Francisco, al igual que hicieron sus dos predecesores, viene insistiendo en esta cuestión en el discurso que pronuncia a los miembros del Tribunal de la Rota, con motivo de la apertura del año judicial”. 

“Somos
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