Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

Es miembro del Consociatio Internationalis Studio Iuris Canonici Promovendo

Una conocida jurista, abogada de la Rota, propone doce mejoras en las causas de nulidad matrimonial

Rosa Corazón sugiere aumentar las horas de trabajo en los tribunales eclesiásticos “como en cualquier empresa”

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Tras 25 años de experiencia profesional, defendiendo causas de nulidad matrimonial como abogada del Tribunal de la Rota y de Tribunales Eclesiásticos de España y, con habilitacion ad casum para Tribunales Eclesiásticos en el extranjero (Buenos Aires o Italia), Rosa Corazón ha detectado doce aspectos a mejorar en los procesos sobre nulidades canónicas. 

Rosa Corazón, abogada de la Rota. Rosa Corazón, abogada de la Rota.

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Rosa Corazón
Rosa Corazón

Abogada del Tribunal de la Rota y de Tribunales Eclesiásticos de España

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La persona que acude al Tribunal de la Iglesia con una causa de nulidad quiere saber si su matrimonio es nulo o no. “Pero la sentencia nunca le va a decir que su matrimonio es válido, eso se presume; como se presume que uno es hijo de su madre y de su padre o otras tantas cosas en la vida”, explica Rosa Corazón a Religión Confidencial, miembro de la Consociatio Internationalis Studio Iuris Canonici Promovendo (Consorcio Internacional para promover el estudio del Derecho Canónico). 

Esta jurista miembro de la Asociación Española de Canonistas, aclara que el matrimonio se presume válido y, “como toda presunción, admite prueba en contrario. Un procedimiento de nulidad matrimonial es eso, la prueba en contrario”.

Deja claro que aunque expone una serie de puntos a mejorar, en los actuales procedimientos de nulidad matrimonial “hay mucho de positivo, porque Dios obra el bien a través de los Tribunales de la Iglesia, a pesar de tantos fallos” y añade que estos doce aspectos son “asuntos canónicos todavía sin solventar y urge acometerlos”.

A quién exigir responsabilidades

Uno de los primeros problemas que expone es que en la legislación canónica no se indica con toda claridad quién es la persona responsable de la diligencia en la marcha de los asuntos del Tribunal tal y como se indica en la legislación civil.

“Mi sugerencia es que haya un texto normativo en Derecho Canónico que designe expresamente y con toda claridad que es el notario de cada Tribunal o la persona que se estime pertinente, el responsable directo de la marcha diligente en la tramitación hasta el final de los asuntos que tiene encomendados cada Tribunal”, afirma.

Tampoco hay indicación sobre cómo y ante quién se ha de responder de la diligencia en la marcha de los asuntos en el Tribunal. “¿A quién exigir responsabilidad por la falta de diligencia, por no cumplir los plazos procesales marcados por el Código de Derecho Canónico y por la Instrucción Dignitas Connubii que copió los mismos plazos del Código, pero no resolvió el problema de la tardanza en exceso, y ahora del Motu Proprio Iudex Dominus Iesus?”, señala.

Asuntos que se eternizan

“Así, en las causas de nulidad matrimonial, en muchas ocasiones se oye un clamor que manifiesta dolor y lesión porque no llega la sentencia, a pesar de que las normas canónicas obligan a ello, señalando plazos determinados”, afirma la aboga de la Rota.

Su propuesta, para lograr la tan deseada y necesaria diligencia, es que el presidente del turno en cada tribunal informe a su Vicario Judicial y éste, al finalizar cada año, informe a quien competa no sólo del número de causas de nulidad que han entrado en su tribunal y del número de causas resueltas en ese año, como hace, sino también del numero de causas no resueltas, atascadas, que han entrado en años anteriores y que se quedan sin voz si ha habido otras que se han resuelto pronto.

Dedicar más horas al trabajo judicial

“Nadie en el Tribunal debería tener un horario de 9.30 a 13.30 horas y con 30 minutos para salir a desayunar. Así, es muy fácil que no se pueda conseguir una tramitación diligente en las causas de nulidad y, al mismo tiempo, trabajarlas bien. Es necesario dedicar las horas necesarias al trabajo judicial”, sostiene, además de proponer que las vacaciones de verano sean de un mes como las de cualquier persona de nuestro entorno.

Algo esencial para ella: “Una instrucción mal hecha hace imposible la justicia e impide poder llegar a la certeza moral”. Por ello, advierte que “son necesarios canonistas con buena formación, responsables y con interés. A veces escucho comentarios que los trabajos no están bien hechos. No se puede permitir en los tribunales eclesiásticos”.

Asimismo, Rosa Corazón considera que faltan canonistas que se dediquen a los tribunales. “Sería positivo que los profesores de Derecho Canónico de las Universidades Pontificias y de las de la Iglesia, animaran a realizar prácticas obligatorias a los estudiantes de los últimos cursos de Derecho Canónico y que les fuera necesario para adquirir el título, tal y como ocurre en otras carreras civiles”.

Evitar peligros de retrasos excesivos

Respecto a las prórrogas,  propone que quien las pides “aporte la razón que justifique su solicitud”, y que el Tribunal resuelva siempre con toda rapidez. Que la prórroga sea siempre una excepción y que no se pueda multiplicar su número dentro de un mismo procedimiento.

Rosa Corazón expone otros problemas como por ejemplo, los incidentes que retrasan la resolución de una causa. Y sobre el número de testigos que sean los suficientes para conocer la verdad, que en algunos casos puedan ser más de cuatro. Sugiere además utilizar más las nuevas tecnologías para hacer más rápidos los procesos.

También hace hincapié en que la Iglesia no respeta el Dies Domini (domingos y fiestas) en sus plazos procesales al aplicar el canónicamente denominado “tiempo útil” y es asunto que, con una buena mente jurídica, vale la pena atender.

Por último, echa en falta hacer referencia al peligro de muerte. “En las discusiones sinodales sobre la comunión a los divorciados vueltos a casar, se transmite lo que es y ha sido perenne doctrina de la Iglesia que los casados y divorciados, posteriormente casados por lo civil que convivan maritalmente, no podrán comulgar porque va en contra de la moral sexual, de la indisolubilidad del matrimonio y de la necesidad de estar en gracia de Dios para acceder a la Comunión. Pero, además, yo echo en falta añadir: salvo en peligro de muerte, porque basta el arrepentimiento para acceder a los sacramentos. Es importante decirlo con toda claridad, para que sea una verdad grabada en el fondo del alma y que todos podamos recordarla llegado el momento”.

Lea en este link el documento completo: Nulidades Matrimoniales: fallos y sugerencias. 


“Somos
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