Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Católicos

La cabeza de San Valentín, el obispo romano patrono de los enamorados, se venera en la Colegiata de Toro en Zamora

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San Valentín, el patrono de los enamorados, es un obispo romano que murió degollado en tiempos del emperador Aureliano, en el siglo III. Su nombre es famoso en el mundo entero, pero no es tan conocido que el cráneo del santo, se conserva desde el siglo XVI, en la Colegiata de Toro, en Zamora. Este domingo la reliquia se podrá venerar durante las misas.

"Por los documentos conservados, explican desde la diócesis de Zamora, sabemos que la reliquia perteneció a don Diego Enríquez, capellán del Emperador Carlos I, a quien el nuncio de Paulo III, Iohanes Poggius, concedió el 26 de abril de 1545, licencia para su colocación en la Colegiata, así como multitud de indulgencias para los fieles que lo visitaran".

Un sigo después será el canónigo don Valentín Tejederas el que, para impulsar el culto de su santo patrón, consiga del Papa Inocencio XI dos 'breves' fechados en Roma el 24 de abril de 1682, por los que se conceden indulgencia plenaria cada siete años a todos los fieles que visiten la capilla del santo y veneren su reliquia, y jubileo a los cofrades de la Cofradía de san Valentín, una de las más importantes de la ciudad.

La reliquia, el cráneo del santo sacerdote, se encuentra enmarcada por una caja ovalada de plata, obra del siglo XVI. Junto a la reliquia, la Colegiata atesora dos representaciones del santo: una imagen neoclásica de gran tamaño entallada en madera de pino y pintada de blanco marmóreo, realizada en 1788 por Pedro León de Sedano, para el retablo que existía en la capilla septentrional del templo, y una tabla que representa el martirio, realizada para el mismo retablo y hoy encajada en el del testero de la sacristía realizada en la misma época por Baltasar de Coca.