Jueves 08/12/2016. Actualizado 01:00h

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Católicos

El Rey prepara con discreción la nulidad del matrimonio de la infanta Elena y está en contacto con un cardenal español en Roma

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Fue doña Elena quien se empeñó en el divorcio, y no en la separación legal que le sugería doña Sofía. Ahora quiere la nulidad. Sus mejores aliados han sido el comportamiento durante la etapa de ‘cese temporal de la convivencia’ y su deseo de vivir conforme a lo que la Iglesia Católica establece para personas divorciadas.

Desde Zarzuela, don Juan Carlos ya ha iniciado consultas informales, al margen de la actual Nunciatura, para preparar la consulta al Vaticano antes de que oficialmente se presenten los papeles. Las negociaciones las lleva directamente don Juan Carlos con un cardenal español. Y la norma absoluta es la discreción.

La nulidad deberá plantearse en Roma. No por un privilegio debido a su condición de miembro de Familia Real, sino por todo lo contrario. Ese requisito fue establecido, en su día, por la Santa Sede, precisamente para asegurar la limpieza del proceso y garantizar que no hay presiones: decidió quitarlo de los jueces nacionales precisamente para evitar que los monarcas pudieran presionar y mediatizar.

 

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