Lunes 25/09/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

Miles de latinoamericanos llegan a la JMJ para "estar unidos en la fe", participar en una "gran fiesta de paz" y dar la bienvenida al Papa

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La entrada a la sede de la JMJ en la plaza de san Juan de la Cruz es un constante ir y venir de peregrinos y sacerdotes. Dentro, varios voluntarios atienden las consultas de los peregrinos con amabilidad y simpatía. Algunos sacerdotes se han acercado a recoger sus acreditaciones. Fuera, la gente baila y canta con mucha alegría.

Hay grupos de italianos, argentinos, brasileños, mexicanos, dominicanos, venezolanos y colombianos. Todos con su bandera y sus mochilas. Todos ilusionados.

Desde Argentina ha llegado un grupo de la Pastoral Juvenil Teatina de Buenos Aires que anima a todo el mundo cantando a voz en grito. Ya estuvieron en Navarra unos días antes de venir a Madrid. En estas jornadas, dicen, "quieren recuperar el espíritu evangelizador de los primeros cristianos y dar testimonio de fe como fuente de vida". Cuando finalice la Jornada Mundial de la Juventud van a aprovechar para viajar a Italia y visitar algunos lugares donde estuvo san Cayetano, santo al que tienen mucha devoción.

Un grupo de brasileños baila y da palmas. Llegaron ayer a Madrid y les encanta esta ciudad. Están impacientes por aprovechar estos días, "dar la bienvenida al Papa desde Brasil y pedirle fuerza para que los jóvenes, motor del mundo, se unan en torno a un solo objetivo: estar unidos en la fe". Después de la JMJ harán "turismo religioso por Ávila, Santiago y otras ciudades españolas".

Por la acera de la plaza de san Juan de la Cruz suben jóvenes de México, sonrientes y con su bandera. Vienen de San Luis y Durango. Estuvieron el martes pasado en Vitoria y ayer llegaron a Madrid. Piden "fuerza y motivación para trabajar la fe en sus diócesis. También quieren paz y libertad para el pueblo mexicano".

El viaje ha sido más corto para los peregrinos portugueses que vienen desde Oporto. Son un grupo numeroso y simpático. Llegaron ayer y ya están deseando que empiece "esta gran fiesta de paz". De estas jornadas quieren llevarse "el deseo ardiente de seguir dando testimon de que la juventud está viva y puede cambiar el mundo apoyada en la fe".

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