Miércoles 30/07/2014. Actualizado 01:00h

Católicos

México rezó por las elecciones y sigue rezando por los políticos tras la victoria del PRI

La mala experiencia de las anteriores elecciones en México, el peso de la corrupción política y las dificultades del país para enfrentarse a su mayor problema, el narcotráfico, llevaron a los obispos mexicanos a ofrecer a los católicos una oración especifica antes de la cita con las urnas el 1 de julio. Ahora, la Archidiócesis Primada de México ha publicado una segunda oración, esta vez para que la toma del poder sea pacífica.

Tras las elecciones en México que ha ganado el candidato del Pri, Enrique Peña Nieto, no se hicieron esperar las protestas por supuestos fraudes. Ante la posibilidad de que se repitieran los altercados que se sucedieron tras las anteriores elecciones y que tuvieron al país paralizado durante meses, la Iglesia católica en México ha ofrecido a sus fieles una oración para rezar por la paz y el entendimiento político en el país.

El servicio de información de la Archidiócesis de México recuerda en su texto que el país "ha sido consagrado al Sagrado Corazón de Jesús y está bajo el amparo de santa María de Guadalupe. A ellos encomendamos nuestro país para que los distintos participantes en la contienda electoral puedan resolver pacíficamente sus diferencias de opinión".

Por ese motivo, invitan a los méxicanos a pedir por la paz con esta oración: "Oh Sagrado Corazón de Jesús: a Ti encomendamos nuestra Patria.Sumérgela en el mar de tu misericordia. Ayúdanos a edificar en ella tu Reino de amor y de justicia, de paz y de perdón. Y a tu amadísima Madre, Santa María de Guadalupe, nuestra Señora de la reconciliación, le rogamos que nos ampare en el hueco de su manto, en el cruce de sus brazos, mantenga nuestra nación en la concordia, y nos recuerde que somos todos hermanos".

Antes de las elecciones, también se había dado a conocer otra oración en la que se pedía que iluminase a los votantes para que supieran "ejercer con cristiana responsabilidad" su "derecho y deber de votar con entera libertad". También se pedía para que los candidatos cumplieran "su encomienda con entera honestidad". Se pedía que ganase el que "cumplirá con lo prometido, ejercerá su poder como servicio, no para su propio beneficio y sabrá perdonar y tender puentes hacia los otros contendientes".

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