Jueves 17/08/2017. Actualizado 01:00h

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Católicos

La institución de religiosas más numerosa del mundo

Las Hermanas de la Caridad predican ejercicios a sacerdotes: de trescientos sólo se han negado dos

La vicepostuladora sor Ángeles Infante ha impartido clases y pláticas a más de 80 obispos y de 200 presbíteros

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Las Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl es la institución de religiosas más numerosa del mundo: la forman un total de 16.000 hermanas, 2.000 de las cuales residen en España. Su carisma principal es el servicio a los pobres, pero desde su integración en la sociedad. Durante el noviciado reciben una amplia formación espiritual y teológica, con materias similares a la formación de sacerdotes en los seminarios. De hecho, predican frecuentemente ejercicios espirituales a sacerdotes y obispos.


Las Hijas de la Caridad, en un acto de la compañía en Madrid Las Hijas de la Caridad, en un acto de la compañía en Madrid

En los más treinta años que lleva en la Compañía de las Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl, sor Ángeles Infante, vicepostuladora para compañía para la causa de los santos, ha sido la predicadora de ejercicios espirituales dirigidos a seminaristas, diáconos, sacerdotes e incluso obispos.

En total, cerca de 300 presbíteros o aspirantes a serlo. Según ha afirmado a Religión Confidencial, sólo dos de ellos han puesto problemas a que una mujer les imparta estas prácticas de piedad: “No nos ayudan sus meditaciones, le falta preparación”, le llegaron a decir.

De hecho, la fundadora de las hermanas paúles, santa Luisa de Marillac (el fundador fue san Vicente de Paúl) ostenta el título de la primera mujer que predicó retiros espirituales, labor reservada por entonces, en el siglo XVII, a los clérigos.

Primera mujer auditora en un concilio

Y aún hay más. En los años del Concilio Vaticano II, las Hijas de la Caridad aportaron una revolucionaria novedad en el seno de la Iglesia: sor Susana Guillemin, entonces hermana mayor de la compañía, pasó a la Historia como la primera mujer auditora de un concilio.

Guillemin no fue pionera sólo en su participación en el Vaticano. Dotada, según algunas hermanas, de una aguda visión de futuro, sustituyó en 1965 el tradicional hábito de corneta de las Hijas de la Caridad por el hábito más habitual hoy en día en las religiosas. Al cabo de una década, prácticamente todas las órdenes habían adoptado el uniforme de las vicencianas.

Sobre el diseño, atribuido a Christian Dior, sor Ángela desmiente este dato: fueron tres hermanas paúles las autoras del nuevo traje de la compañía. La falsa atribución a Dior se trató de un bulo difundido por el diario francés Le Monde.

16.000 hermanas en 94 países

Esta es la institución de religiosas más numerosa en España, donde a día de hoy se cuentan 2.000 hermanas y 16.000 mujeres integran las filas de la compañía vicenciana en todo el mundo. Todas ellas reciben una formación espiritual y teológica muy parecida a la que se imparte en los seminarios españoles.

Es uno de los puntos fuertes de la compañía: el cultivo de la teología en las hermanas. Esta formación comienza en el seminario, como denominan a las residencias donde las novicias dan sus primeros pasos en la institución.

Desde hace un par de décadas, este plan de estudios se ha adaptado a la sociedad de la que nacen las nuevas vocaciones: “Antes provenían de un entorno más rural, pero ahora entran en la compañía jóvenes con carrera universitaria, que han ejercido su profesión y tienen un mayor nivel académico; en cambio, tienen una gran necesidad de profundizar en teología y en espiritualidad”, asegura sor Ángeles.

Papel de la mujer y vocaciones

Debido al elevado nivel intelectual que alcanzan las hermanas vicencianas a lo largo de su formación, comulgan con la propuesta que se le hizo al Papa Francisco de revisar el papel de la mujer en la Iglesia; en concreto, la posibilidad de que puedan recibir el  diaconado permanente, como fue habitual en los primeros tiempos del cristianismo.

Respecto al número de vocaciones en la compañía, continúa el descenso en Europa al igual que otras congregaciones religiosas, mientras que crecen por el contrario en Asia y en África, y en concreto en India, Filipinas, Taiwán y Vietnam.

Por contra, en Europa no hay reemplazo generacional. Por ejemplo, aunque en España el único seminario de las Hijas de la Caridad, situado en Madrid, no está cerrado, desde hace más de diez años recibe sólo dos nuevas vocaciones por promoción.

“Existe una secularización sana”

El carisma propio de las hermanas paúles es el servicio de los más abandonados y de los más pobres, con el objetivo de integrarlos en la sociedad. En este sentido, las labores de las paúles han cambiado mucho: si en el siglo XVII atendían a los remeros de los barcos y a los niños abandonados, hoy su mayor actividad es la educativa.

A día de hoy, la sanidad no es un ámbito en el que estén presentes porque se trata de un derecho que garantiza el Estado a todos los ciudadanos. Aunque ya no estén presentes en hospitales y ambulatorios, las hermanas paúles no consideran este cambio una pérdida en su actividad. “Existe una secularización sana, en la que la atención sanitaria ya no es un acto de beneficencia, sino un derecho”, asegura sor Ángeles.

Sus centros educativos dan formación primaria y secundaria a niños de entre seis y dieciocho años. Los colegios están situados en barrios atrasados de las poblaciones; en el caso de Madrid, en los distritos de Lavapiés, Chamberí, Hortaleza, Carabanchel, Pacífico y Tetuán.

La mayoría de los alumnos son inmigrantes y en algunos de sus centros, llegan a cohabitar hasta 100 nacionalidades distintas.

“Somos
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