Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Católicos

La Conferencia Episcopal desmonta las 'justificaciones católicas' de José Bono para votar la ley del aborto y comulgar

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En una carta remitida al diario El Mundo, el director de la Oficina de Información de la CEE, Isidro Catela, reitera la posición de los obipos en torno al aborto, tras las declaraciones de José Bono al periódico de Unidad Editorial: la ley, afirma la carta, supone "un serio retroceso en la protección de la vida de los que van a nacer"; niega que un político pueda invocar la "Evangelium vitae", y vuelve a aclarar que no pueden comulgar quienes apoyan "públicamente" o votan "una ley que no protege de forma adecuada el derecho a la vida de los que van a nacer".

La carta recuerda la 'Declaración sobre el Proyecto de Ley del Aborto de la Conferencia Episcopal que "explica que dicho Proyecto supone un serio retroceso en la protección de la vida de los que van a nacer. Ante todo, porque el aborto pasa a ser tratado como un derecho de la mujer; pero también, porque entiende la salud – cuya puesta en peligro sería razón para abortar - como “bienestar social”, además de “físico y psíquico”; y porque impone en el sistema educativo la propaganda del aborto".

Como consecuencia, añade, "nadie que se atenga a los imperativos de la recta razón puede dar su apoyo a esta ley; los católicos, además, tampoco pueden hacerlo en virtud de la coherencia con la propia fe. En este caso no es posible invocar Evangelium vitae, según la cual un católico sólo puede votar una ley abortista cuando se trate de una norma que restrinja la injusticia de la legislación vigente, supuesto siempre que no se pueda hacer otra cosa y que conste públicamente que quien se ve obligado a actuar de esa forma es contrario a toda ley que no proteja adecuadamente el derecho inviolable a la vida de los que van a nacer".

Recuerda que en 2004 la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América actuó de la misma manera que la española y "en varias ocasiones no fueron admitidas a la Sagrada Comunión, personas que públicamente habían dado su apoyo o su voto a una ley que no protegía de forma adecuada el derecho a la vida de los que van a nacer".

La carta firmada por Catela aclara que las explicaciones anteriores obedecen a la "doctrina de la Iglesia sobre estas materias, válida en todo el mundo para cualquier católico con independencia de filiaciones políticas y sin mencionar, en ningún caso, a nadie en particular".