Domingo 11/12/2016. Actualizado 01:00h

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Católicos

Abella, superior de los claretianos, mira hacia la familia, el único lugar que puede "asegurar" las vocaciones sacerdotales y religiosas

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En una entrevista con Radio Vaticano, José María Abella, reelegido hace pocos días superior general de los claretianos hasta el 2015, expresa los retos que se propone para el futuro de la congregación. Entre ellos "profundizar en la consistencia espiritual" de la congregación y la formación de futuros misioneros. Expresó su intención de intensificar la pastoral familiar, porque, dijo, la familia es el único lugar donde se pueden "asegurar" las vocaciones sacerdotales y religisoas del futuro.

Abella expresó, además, como orientación de futuro para la nueva etapa en la que le tocará gobernar la congregación claretiana, afrontar los desafíos del "diálogo con la cultura", las misiones, y "hacer presente el evangelio ante las "nuevas cosmologías", y ante los pobres.

El superior general de los claretianos explicó que la congregación claretiana está creciendo especialmente en los países más pobres de África y Asia.

El Padre Abella, nacido en Lérida en 1949, realizó su profesión religiosa en 1966 y está incardinado en la delegación de Asia Oriental de su congregación. Sus trabajos como sacerdote los ha realizado en Japón, en la archidiócesis de Osaka, informa Radio Vaticana.

En los 18 últimos años este misionero claretiano ha estado al servicio del gobierno general de la congregación como consultor general y prefecto general de apostolado, y desde el 1 de septiembre de 2003 ha sido superior general de la congregación.

La congregación de los Misioneros Claretianos fue fundada por san Antonio María Claret, quien después sería elegido arzobispo de Santiago de Cuba, el 16 de julio de 1849.