Miércoles 20/09/2017. Actualizado 01:00h

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Religión Confidencial

Notas sobre lo anotado en la Permanente

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El comunicado de ETA arrastró la Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal hacia las aguas insondables de la diferencia entre fin y finalidad.

No hay más que ver los titulares, y leer, por ejemplo, el diario "La Vanguardia", para darnos cuenta de que al documento "Valoración moral del terrorismo, de sus causas y de sus consecuencias" le falta un punto y seguido, la cuestión del nacionalismo. Las referencias a la legitimidad de los nacionalismos de determinada complexión y a la unidad de España necesitan una vuelta para no caer en contradicciones; necesitan del día después de la paz, que es el día antes. Porque de lo que se trata es de analizar la relación entre nacionalismo político y cultural y secularización; y, en concreto, pensar y sentir si en aquellos lugares de la piel de toro en los que se ha sentado el nacionalismo, la religiosidad y el concepto católico de la existencia han pasado a las páginas pretéritas de la historia. ¿Se puede aplicar esta teoría al nacionalismo vasco y catalán? ¿A qué nacionalismo vasco y a qué catalán? ¿Por igual; indistintamente?

Vayamos a una de las novedades de la Permanente, de la que ha quedado constancia en su comunicado oficial final. En esta Permanente se ha completado el cambio de los directores de Secretariados y Comisiones, con lo que se puede hablar de una nueva Conferencia Episcopal en lo que a las personas que llevan el día a día del trabajo pastoral se refiere. Un cambio producido por un relevo generacional, por una forma de entender la colegialidad, y por un proceso histórico que anuncia su fin.

Pero la noticia es otra. Con el nombramiento del sacerdote e intelectual de primera Jorge Juan Fernández Sangrador como Vicario General de Oviedo estaba vacante la plaza de director de la BAC, la más acreditada tarjeta de presentación de la cultura católica en los últimos cincuenta años. Hete aquí que los obispos han apostado, una vez más, por un sacerdote joven, de un también joven instituto de vida religiosa, los Discípulos de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Pista que seguir. Un Instituto de Vida Religiosa a la sombra de la espiritualidad de san Ignacio de Loyola, en el más clásico decir. El P. Carlos Ganados es, eso, lo más granado de una nueva generación de teólogos, de Profesores de Sagrada Escritura –el primer libro de la BAC fue una edición de la Sacra Página-, y uno de los baluartes de esa área de conocimiento en la Universidad Eclesiástica san Dámaso. Este nombramiento supone un respito para el cada vez más reducido espacio cultural y teológico de la Iglesia católica en España.

No sólo uno, dos son los religiosos de esta joven comunidad nombrados en esta Permanente. También el P. Luis de Prada García ha sido designado director del Secretariado de la Sub- Comisión Episcopal de Familia y Vida que, sin duda, es uno de los puntos fuertes de la coordinación y de la presencia de la conciencia cristiana en nuestro tiempo. Otro nombramiento de savia nueva, ¿para una Conferencia Episcopal nueva? ¿O renovada?

José Francisco Serrano Oceja

jfsoc@ono.com

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